SAN MARCOS, GUATEMALA.- Socorristas siguen buscando sobrevivientes entre los escombros de viviendas colapsadas en el noroeste de Guatemala, región azotada el miércoles por el peor terremoto en décadas en el país y cuya cifra de muertos se elevó a 52 personas. Ayer, unas 60 réplicas con magnitudes de entre 3,5 y 4,9 grados en la escala de Richter se registraron en varios lugares del país. Eddy Sánchez, director del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumhe), sostuvo que las réplicas "son positivas" para el proceso de "liberación de energía" de las fallas sísmicas que provocó el terremoto.
Precisó que se prevé que "durante los próximos días y semanas" se mantenga una actividad sísmica moderada, conforme se termina de liberar la energía, "hasta que el área epicentral llegue a su estado de reposo".
Los decesos por el sismo de magnitud 7.4 en la escala de Richter se registraron principalmente en pueblos del departamento de San Marcos, fronterizo con México, y en el vecino Quetzaltenango, donde quedaron miles de casas dañadas y carreteras y caminos destruidos con cálculos de más de 200 heridos.
"Esperamos tristemente que este número vaya a seguir aumentando", advirtió el presidente Otto Pérez Molina. Este fue el sismo más fuerte que ha golpeado al país centroamericano desde 1976.
En San Marcos, la región más azotada por el violento movimiento telúrico, pobladores limpiaban las calles de piedras y paredes colapsadas mientras que bomberos y grupos de rescate buscaban cuerpos o sobrevivientes.
"El pueblo de San Marcos está muy dolido, aquí afectó bastante el temblor, las personas han perdido a sus familiares, estamos muy tristes, San Marcos está muy dolido", dijo Wilfred de León, sobrino de una persona que falleció atrapada bajo tierra.
Socorristas lograron rescatar vivas a siete personas en la mañana de ayer entre los escombros de construcciones que se vinieron abajo en San Marcos, dijeron testigos.
Pérez Molina, quien declaró luto nacional por tres días, detalló que 22 personas se encontraban aún desaparecidas y 2.263 viviendas tuvieron distintos niveles de daños. "La reconstrucción no será fácil porque hay casas que quedaron inhabilitadas", dijo el presidente, al anunciar el estado de emergencia en cuatro de los 22 departamentos: San Marcos, Quetzaltenango, El Quiché y Huehuetenango.
Las vacaciones de 25.000 efectivos de la Policía Nacional Civil quedaron suspendidas para ayudar en el resguardo de inmuebles y apoyar a la población afectada. También fueron movilizados 2.000 soldados. Países como Nicaragua, Venezuela, Colombia, México, Panamá y Costa Rica han ofrecido su apoyo ante la tragedia. (Reuters-Télam)