BERLÍN.- El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, instó nuevamente a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a superar las desavenencias que impiden poder establecer una zona de protección en el norte de Siria. "Esa cuestión ha de ser discutida en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde se debe tomar una rápida decisión al respecto", reiteró en Berlín tras entrevistarse con la canciller alemana, Angela Merkel. "Necesitamos apoyo y ayuda urgente de Alemania", agregó.

Unas horas antes del encuentro se produjeron ataques de artillería en la ciudad siria Idlib, cerca de la frontera con Turquía. Aviones de combate bombardearon Deir Sharqi y Maarshimasha y la ciudad de Maaret al Nouman, todos ellos pro-rebeldes.

"La situación en Siria es un serio problema para Turquía", indicó la canciller Merkel durante la comparecencia pública. Asimismo elogió el buen juicio de Erdogan en el manejo del conflicto sirio y le aseguró su apoyo como socio de la OTAN. Según el gobierno de Ankara, Turquía recibió unos 102.000 refugiados sirios desde el comienzo del conflicto. Todos ellos viven en unos 14 campos. Otros 70.000 podrían estar refugiados en Turquía fuera de esos enclaves. Ankara pidió ayuda a la ONU para contener a los refugiados e instalar una zona de protección a lo largo de la frontera turco-siria, pero su demanda no ha recibido suficiente apoyo.

En tanto, al menos ocho personas murieron como consecuencia de un atentado con bomba en un hotel de la ciudad de Damasco, próximo al santuario chiita de Sayida Sinab, denunció el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos con sede en Londres. Según testigos, la bomba se encontraba en una moto. Entre los muertos figuran dos niños.

Paralelamente, el enviado especial de la ONU y la Liga Arabe para el conflicto, Lakhdar Brahimi, y el ministro de Exterior chino, Yang Jiechi, llamaron al Gobierno y a los rebeldes en conflicto a "cesar las hostilidades y crear las condiciones para el diálogo en el país árabe". (Télam-DPA)