MILÁN.- El ex primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, fue condenado ayer a cuatro años de cárcel por fraude fiscal, pero tres de ellos fueron alcanzados por una amnistía dictada en 2006 para evitar la saturación de las prisiones. La Justicia también le prohibió ejercer cargos públicos por cinco años y dispuso el pago de U$S 13 millones por daños.
La condena dictada por un tribunal de primera instancia de Milán puede ser apelada, y está relacionada con irregularidades cometidas en el consorcio mediático Mediaset. Cuando era jefe de Gobierno, Berlusconi obtuvo reformas judiciales para acortar el plazo de prescripción de los delitos, lo que lo beneficiaría ahora.
El zar empresario, de 76 años, era uno de los 11 acusados en una cadena de ventas ficticias de derechos televisivos de emisión de filmes durante la década del 90; se detectaron sobreprecios de cientos de millones de dólares, lo que le permitió a Mediaset evadir U$S 18.000 millones en impuestos. El titular del grupo, Fedele Confalonieri, fue absuelto.
Durante el proceso, Berlusconi reiteró su inocencia, al igual que en otras causas en su contra. "Es puro ensañamiento judicial", reaccionó Angelino Alfano, su delfín en el partido Pueblo de la Libertad (PDL), y el diputado conservador, Fabrizio Ciccchito, calificó el fallo de "intento de homicidio político". En cambio, el ex juez anticorrupción, Antonio Di Pietro, dijo: "tarde que temprano, la verdad sale a flote; es bueno que se sepa que hay un sentencia que lo considera un delincuente".
El ex premier enfrenta otros juicios en trámite por hechos de corrupción, escándalos sexuales, abuso de poder y haber tenido relaciones con una menor de edad, conocido como "Rubygate". En este caso, ayer debían declarar el actor estadounidense, George Clooney, y su ex novia, Elisabetta Canalis, citados a testificar por la defensa del político de derecha, pero no concurrieron. Clooney justificó su ausencia en que fue convocado con demasiada poca antelación a Italia.
De animador a político
Desde joven (nació el 29 de setiembre de 1936 en una familia acomodada de Milán), mostró una fuerte vocación por los negocios. Inteligente, perspicaz, engreído, este animador de bailes nocturnos en el balneario de Rímini fascinó a turistas con canciones en cruceros por el Mediterráneo. Vendedor de aspiradoras a fines de los 50, en la década siguiente se licenció en Derecho y se dedicó a la construcción; fue el inicio de una imparable carrera que despertó interrogantes a los que nunca dio respuestas satisfactorias. Desde allí edificó su imperio industrial Fininvest que comprende 500 sociedades, entre ellas la editorial Mondadori.
El miércoles, el ex premier anunció que no será candidato por el PDL, en las elecciones generales del próximo año. En noviembre de 2011 renunció al cargo (cumplía su tercer mandato) en medio de un estallido financiero y político, y fue reemplazado por Mario Monti. El partido está atrapado en su propio escándalo por malversación de fondos públicos. (Télam-DPA-AFP-Reuters)