BOGOTÁ.- El vicepresidente de Colombia, Angelino Garzón, reveló ayer que tiene un "tumor microscópico canceroso no agresivo" en la próstata y dejó en manos del Congreso nacional su continuidad en el cargo.

A principios de mes, el presidente, Juan Manuel Santos, fue operado también de un cáncer de próstata, cirugía de la que aún se recupera. En ese momento, Garzón se negó a practicarse un examen médico ordenado por el Senado para determinar si estaba en buenas condiciones de salud ante la posibilidad de remplazar al jefe de Estado. Su rechazo fue con el argumento de que un estudio de esas características sería prestarse "para un golpe a la democracia".

La afección actual del vicepresidente se suma a una isquemia cerebral que sufrió en junio, y que lo dejó con problemas de motricidad. En un comunicado, Garzón, de 65 años, indicó que tras varios chequeos médicos a los que ha sido sometido durante su recuperación, se descubrió un tumor que no le causaría la muerte. Su tratamiento consistirá en 39 sesiones de radioterapia, por lo menos cinco veces por semana. El titular de la Liga Colombiana contra el Cáncer, Carlos Castro, explicó que la terapia fue elegida tras analizar "los riesgos de someter al vicepresidente a una operación en las condiciones de salud en las que se encuentra".

Su salud es cuestión de Estado desde que en agosto de 2010, poco después de haber iniciado sus funciones como segundo del Poder Ejecutivo, sufrió un infarto en el corazón. Los médicos le implantaron entonces cinco bypass coronarios.

"No me puedo aferrar al cargo de vicepresidente y menos enamorarme de él. Soy plenamente consciente de que debo dejar en manos de la Constitución y de la ley todo lo relacionado con el presente y futuro del cargo", afirmó Garzón, cuya esposa también sufre de cáncer. (Télam-DPA)