MILÁN.- El ex primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, negó ayer haber tenido relaciones sexuales con la joven marroquí Karima el Maghroug, conocida como Ruby, cuando ella era menor de edad, en su primera declaración en la Justicia en un proceso por presunta incitación a la prostitución y abuso de poder por haber exigido que la Policía la liberara en abril de 2010, cuando fue detenida por un robo.

El ex mandatario, de 76 años, señaló que no tuvo "relaciones íntimas de ningún tipo" con la prostituta, y rechazó también que en las fiestas que celebraba en su mansión de Arcore, a las afueras de Milán, haya habido "escenas sexuales". Por el contrario, se quejó de sufrir una invasión de su vida privada y habló de "monstruosas difamaciones" en su contra. La denuncia original fue realizada por otra prostituta, pero Ruby rechazó esa versión.

Esta es la segunda vez que Berlusconi acude al Juzgado milanés y la primera en que realiza una declaración, calificada de voluntaria, por lo que todo indica que no quiere ser sometido a interrogatorio. El tribunal ahora tomará declaración a otros testigos para definir el proceso. Il Cavaliere (se le concedió el cargo de Caballero en 1977, al recibir la Orden del Mérito al Trabajo) aseveró que se inventaron muchas cosas sobre las cenas en su casa. "En ellas, yo centraba la atención cantando y con discursos sobre deportes, política y chismes", dijo. El término bunga-bunga, que usó la prensa para referirse a las supuestas fiestas sexuales, se debe a una broma que él hizo varias veces, agregó.

Berlusconi aseguró que estaba convencido de que Ruby tenía 24 años cuando se conocieron, ya que era la edad que ella le dijo que tenía. Cuando ella le confesó que era menor y nacida en Marruecos, "me quedé boquiabierto, y me quedó claro que se había inventado una segunda identidad". Por esa identidad paralela, creyó que Ruby era la sobrina del entonces presidente egipcio, Hosni Mubarak, y justificó haber pedido por su libertad para evitar un conflicto diplomático internacional. Pero negó que haya ejercido presiones para conseguirla.

El ex jefe del Gobierno italiano es pasible de una condena de tres años de prisión por prostitución de menor y a un máximo de 12 años por el cargo de abuso de poder. (Télam-DPA-AFP)