NUEVA YORK.- Después de una tregua de una noche que vio al presidente Barack Obama y a Mitt Romney intercambiar bromas en una cena de caridad, ambos volvieron a la pista antes de comenzar a preparar su tercer y último debate, previsto para el lunes próximo. Cada candidato se dirigió a uno de los estados claves solo 18 días antes de una elección que, de acuerdo a los analistas, nadie sabe qué es lo que puede suceder.

El presidente busca votos en Virginia y Romney viajó al estado más grande que aún oscila entre ambos candidatos, Florida.

Obama ganó en ambos estados en 2008, pero como medida de lo ajustado de la contienda de este año, los dos estados aún están en juego, con Florida inclinándose hacia Romney, de acuerdo a un promedio de encuestas realizado por el sitio RealClearPolitics.

Romney será recibido con buenas noticias cuando llegue a Florida: el apoyo del periódico Orlando Sentinel. "Tenemos poca confianza en que Obama sea más exitoso manejando la economía y el presupuesto en los próximos cuatro años", escribieron los editores del diario. "Por esa razón, aunque lo apoyamos en 2008, estamos recomendando a Romney en esta carrera", dijeron.

El presidente ha sido objeto de las críticas de los republicanos por no explicar exactamente lo que haría en los próximos cuatro años para mejorar la atribulada economía de Estados Unidos.

Romney tiene un plan de cinco puntos, pero los demócratas afirman que no ha dado datos específicos sobre ese proyecto.

En Nueva York, los dos abrazaron un sarcasmo mordaz y fueron autocríticos en la tradicional cena Al Smith Memorial, donde Obama se burló de su propia "siesta" en el primer debate y Romney apuntó a su propia extraordinaria riqueza. Los candidatos, vestidos de smoking, se sentaron a la mesa solo separados por el Arzobispo Católico de Nueva York, el cardenal Timothy Dolan. El republicano disparó contra su propia riqueza, diciendo que era bueno para él y su esposa Ann, resplandeciente en un vestido blanco y negro con una capa, ir con las ropas que utilizarían dentro de su casa. Pero como es tradicional en la cena, realizada en memoria del ex gobernador de Nueva York, Al Smith, Obama y Romney se elogiaron mutuamente como honorables hombres de familia. (AFP)