Proteger y consolidar la actividad local y, a la vez, impulsar la industrialización de la producción, propiciando las condiciones para la radicación de otras. Esas son dos de las facetas que se tomaron en cuenta a la hora de elaborar el proyecto de ley de promoción industrial de Tucumán. La iniciativa propone otorgar los beneficios únicamente a la actividad industrial y agropecuaria, según se explicó desde el Poder Ejecutivo. Aquellos emprendimientos que produzcan y vendan en Tucumán seguirán pagando el mismo concepto en impuestos sobre los Ingresos Brutos, mientras que los de fuera de la provincia y que comercializan en Tucumán, pagarán un concepto mayor.

El proyecto busca proteger las industrias tucumanas como así también incentivar la instalación de nuevos emprendimientos, generando más empleos.

¿Cómo funcionaría el sistema? Desde el Gobierno explicaron a LA GACETA que la idea es que la industria tucumana tenga ventajas competitivas respecto de las que están radicadas en otros distritos del país. Por ejemplo, en la provincia, aquellas que están instaladas pagarán alícuotas de Ingresos Brutos de entre un 1,4% y un 1,8%; las que no deberán abonar la alícuota general para ese impuesto, y que asciende al 3,5%.

"Ni más ni menos, es poner a la industria tucumana en igualdad de condiciones con otras de iguales características", dijo a LA GACETA el ministro de Economía, Jorge Jiménez. Señaló que, por ejemplo, en Córdoba, Buenos Aires o Corrientes, las empresas pagan alícuotas generales.

El incentivo fiscal funcionará para aquellos casos en que decidan industrializar la materia prima tucumana. Esas empresas tendrán alícuotas diferenciales.

"Todo lo que conlleve al desarrollo de industrias que transformen la materia primaria aplicando o agregando valor, para que al producto se lo pueda vender en el mercado interno o destinarlo a la exportación, genera un beneficio para el agro, para los trabajadores, para el Estado que percibe impuestos y para toda la cadena productiva", expresó el presidente de la Unión Industrial de Tucumán (UIT), Felipe Salas. "Los beneficios se extienden hacia quienes fabrican maquinaria y para vendedores de insumos, así como para el transporte. Es una cadena de efecto multiplicador en las distintas actividades, porque se genera a la vuelta de las industrias un polo productivo y comercial", apuntó. El dirigente acotó que la iniciativa resulta muy importante para incentivar a estudiantes y egresados de carreras vinculadas a la industria. Remarcó, no obstante, que si el beneficio se orienta a nuevos emprendimientos y no para los que ya están radicados, se corre el riesgo de generar una competencia desleal.

"El que viene y se instala tiene que hacer algo diferente al que ya está produciendo, porque de lo contrario puede ocurrir que un nuevo emprendimiento signifique la muerte de otro que ya estaba en marcha. Eso se dio en Tucumán cuando se instalaron supermercados que vinieron con beneficios diferenciales, y luego fundieron a empresas locales del rubro", indicó.

De manera similar se manifestó el titular de la Federación Económica de Tucumán (FET), Raúl Robín, quien hizo hincapié en que la central empresaria históricamente reclama la promoción e instalación de nuevas empresas, pero siempre y cuando no establezca diferencias de competitividad con las que ya están funcionando en la provincia. "Estamos totalmente de acuerdo, pero hay que ver en detalle, porque es mejor que nada. En la Argentina hay gran competencia entre las provincias en la promoción de inversiones, y hemos planteado siempre que Tucumán no tuvo esas iniciativas. O sea, que una promoción no signifique el final de una empresa que viene apostando durante años. La ley tiene que contener a todos", finalizó.