El día se entristeció un poco. Tras el sol que salió el fin de semana para Atlético y los sofocones que tuvo que soportar el domingo, las nubes se reunieron arriba del Monumental junto con una tímida brisa fresca. Arriba de ellas, Luis Roque Juárez ha presenciado el 2-1 ante Merlo y se convenció aún más de querer extender el plazo de su butaca vitalicia. Sus hijos ayer lo hicieron posible.

Tal como lo dijeron en la edición de LA GACETA del 12 de septiembre, sus hijos, Luis (h) y Marcelo, iban a hacer lo posible por cumplir el último deseo de Don Luis antes de que el 1 de septiembre falleciera por una enfermedad. Luis fue cremado días atrás y la mitad de sus restos descansan a partir de ayer a la tarde en el área del arco sobre calle Bolivia, en el Monumental. En principio, iban a dejarlo en ambos arcos pero el de la Chile, estaba siendo regado.

La despedida, como cualquier otra, fue acompañada de todos los familiares que fueron llegando al estadio, como lo hacía Luis con sus hijos en los días de partido. Sin muchos preámbulos, pisaron el césped mientras las primeras gotas empezaban a caer. "Yo creo que la lluvia va a terminar de sembrarlo aquí", dice Susana, hija del fanático, que a pesar de ser hincha de San Martín entiende perfectamente todo el ritual. Susana Loydi, la viuda, es la primera en ayudarlo a recostarse en el área donde gritó goles del "Tanque" Muñoz, Pastor Córdoba, Froilán Mecca, Mario Alvarez y hasta el de Cristian Palacios (actual jugador) a principios de 2011 ante San Martín, en el último partido que vio. 

"Estamos cumpliendo tu deseo", dijo entre lágrimas su esposa, que luego de despedirse invitó a sus hijos a que la siguieran. Así fue. Él, que había pasado gran parte de sus 78 años dedicado a la docencia de la física, como responsable de laboratorio de la ENET N° 2, había perdido la razón por Atlético hace rato y confiaba que con sus cenizas en el campo, iba a estar presente por siempre. Y luego de concederle el deseo, unos aplausos hicieron eco las tribunas. La familia volvió a casa y "El papá", se quedó en la cancha.