WASHINGTON/CARACAS.- Estados Unidos mantiene una estricta prudencia ante las elecciones presidenciales venezolanas del domingo, en la línea habitual de Barack Obama de evitar un enfrentamiento verbal con el presidente, Hugo Chávez. Pero los analistas advierten que un resultado apretado en las urnas podría desbaratar esa estrategia de política de bajo perfil y trabajo discreto en América Latina.
La estrategia de rehuir el choque se debe también, en gran parte, al suspenso sobre la salud de Chávez, que permitió desviar la tensión diplomática durante meses. "EEUU debe continuar la política de no darle a Chávez el oxígeno retórico que tanto desea", dijo Dan Restrepo, ex consejero de Obama para América Latina y su asesor en campaña.
Washington y Caracas retiraron a sus respectivos embajadores en 2010. En mayo de 2011, EEUU impuso sanciones a la petrolera estatal PDVSA por sus relaciones comerciales con Irán. Y Venezuela rechaza la presencia de la Administración Antidrogas (DEA) en su país.
Pero en caso de una victoria demasiado estrecha de Chávez o del opositor, Henrique Capriles, esa estrategia puede verse superada por los acontecimientos. "Una repetición del enfrentamiento que se dieron en los esfuerzos de la región para resolver la crisis de Honduras en 2009, sería corrosivo para las relaciones de EEUU con la región", consideró Patrick Duddy, experto de la Universidad Duke.
El miedo a un brote violento tras los comicios se presenta en el escenario futuro. "Me sorprendería que Estados Unidos no tenga planes de contingencia en caso de que la situación se descontrole", opinó Michael Shifter, director del Diálogo Interamericano. Otros opinan que la respuesta ante esa clase de hechos debería venir de la Organización de Estados Americanos (OEA), la que atraviesa una crisis de legitimidad ante acusaciones de la propia Venezuela y de sus aliados, y que aún debe consensuar una posición sobre la remoción de Fernando Lugo en Paraguay.
Shifter señaló que, para anticipar cualquier riesgo, "el Gobierno estadounidense debería consultar regularmente a Brasil que es el jugador más crítico y relevante en este contexto". Colombia adoptó también un papel especial entre Washington y Caracas en los últimos tiempos.
Chávez llegó al poder hace 14 años, busca seis años más de mandato y confesó su deseo de seguir en el cargo "hasta 2030". En 2009, una reforma constitucional avalada en referendo, eliminó las restricciones a la reelección. Capriles dijo ayer que se inclina por períodos presidenciales más cortos, con una sola reelección. "El poder es efímero: todos los Gobiernos pasan, y este va a pasar; todos los gobernantes pasan, y el pueblo se queda con sus problemas", señaló . (AFP-DPA)