El 12 de septiembre, y por cadena nacional, la presidenta, Cristina Fernández, recomendó leer Sarmiento, periodista, de Diego Valenzuela y de Mercedes Sanguineti. La sugerencia levantó polémica porque, respecto del libro, la mandataria hizo particular referencia a un pasaje: "Sarmiento, cuando fue presidente, cerró el diario La Nación", rememoró.
Pero con independencia de ese trasfondo, una segunda cuestión quedaba instalada: ¿qué leen los representantes del pueblo hoy? Porque el propio Valenzuela, en la entrevista publicada el domingo pasado en LA GACETA Literaria, certificó que de los comentarios de la jefa de Estado se desprendía que ella, en efecto, había leído detenidamente su trabajo.
De las respuestas de 24 políticos consultados por este diario (desde el gobernador hasta el intendente de la capital, pasando por legisladores y ministros) surgen, por supuesto, las más variadas respuestas. Pero a pesar de la diversidad, hay una tendencia: son mayoría los que están leyendo historia. Y, exclusivamente, historia argentina y tucumana. El autor más citado es Felipe Pigna (foto). Y el segundo, también historiador, es el tucumano Santiago Rex Bliss.
Tan reveladora como la coincidencia resulta la disonancia de las respuestas. Porque los hombres y las mujeres del poder confesaron a LA GACETA que también leen desde poesía hasta novelas, pasando por libros de cocina. Y no faltaron los que se sinceraron y admitieron que no están leyendo un libro por el momento. Sobre todas estas variantes, justamente, hablaron tres libreros consultados por el diario.
Hombres y mujeres
"En general, sí se ve gente de la política visitando la librería", afirma Sebastián Rivero, de El Ateneo. Y se los vez, admite, en todos los horarios. "Algunos vienen en las horas pico y les gusta mezclarse entre la gente. Lo sabemos porque nuestras cajeras los reconocen. Otros, en cambio, vienen en horarios más relajados. Se toman un café o almuerzan", revela.
A la hora de las preferencias, Rivero distingue, aún entre los tucumanos con cargos públicos, las preferencias de hombres y de mujeres. Porque, en general, todos compran por estos días, libros de historia y ensayos sobre la actualidad argentina. "Pero ellas, además, llevan novelas y también libros infantiles para los niños de la familia. Ellos, en cambio, además de los libros, compran música y películas", manifestó.
Pasado y presente
"Si hacemos una comparación con otros años, tenemos que concluir que, últimamente, son muy pocos los políticos que vienen a comprar libros. Tal vez, otra gente les compra lo que leen. Pero da la impresión de que leen menos. Las ratas de biblioteca son pocas y conocidas", analiza Mario Kostzer.
El dueño de La Feria del Libro recuerda que Miguel Nazur, abogado y ex funcionario y ex parlamentario del peronismo, "era un gran lector". De los anaqueles del recuerdo también rescata el caso contrario. "Es el de un ex gobernador, cuyo nombre me reservo. Un asesor, para graficarle la gravedad de la situación por la que atravesaba Tucumán, comparó la provincia con Macondo. 'Es como en Cien años de Soledad. ¿La leíste?', le preguntó. Y el mandatario le dijo: 'sí, un poco'. Y yo pensé: ¿cuánto? ¿15 años de soledad?", se ríe.
También conserva, para sí, una anécdota impresa: en marzo de 2005, las Charlas de quincho del matutino Ámbito Financiero consignaron que al entonces presidente Néstor Kirchner le habían regalado El pelotudo argentino, escrito por el propio Kostzer.
"Observamos ahora una abundancia de libros de historia. Tal vez sea una moda, propia de una década marcada por los bicentenarios patrios. Eso es lo que más compran los políticos, porque el libro de investigación política o periodística ya no tiene el efecto de antes. Cuando salió, Robo para la corona (de Horacio Verbitsky) fue un fenómeno. Ahora se acaba de publicar Amado (de Federico Mayol), y pese a la difusión de las denuncias contra Boudou, nadie repara en el libro", contrasta.
Izquierdas y derechas
"No me olvido de la Fería del Libro de Buenos Aires de 1999, con Fernando De la Rúa en campaña para ser Presidente, cuando un notero de CQC le pregunta qué libro estaba leyendo y él contesta El señor de los anillos, porque atrás había un stand con libros de J.R.R. Tolkien". Se indigna y se ríe Miguel Frangoulis, mejor conocido como El Griego, sobrenombre que le da nombre a su librería.
"Hay políticos que leen", sostiene, para realizar una inmediata aclaración: "no necesariamente ocupan cargos públicos. Son hombres políticos, que leen y mucho. De los que tenían un cargo electivo y mucha exposición pública, el mayor lector de todos, sin duda, fue Hugo 'La Mula' Lazarte. Era un autodidacta enorme", postula. Y actualiza el ránking: "ahora, la que más lee de los políticos que vienen aquí me parece que es la ministra de Educación (Silvia Rojkés de Temkin)", asevera.
"Claro que muchos políticos no leen, pero muchos periodistas tampoco", plantea El Griego. Y se explica: "la última vez que vino Juan Gelman a Tucumán, un periodista de televisión vino a la librería a entrevistarlo y me preguntó si Juan tenía algo que ver con los de la mayonesa Hellmann's".
Clasificados según su ideología, los que más leen, según El Griego, son los políticos de izquierda. "Y eso se nota. Si la derecha sólo puede decir que la Bandera Nacional es su única bandera, que el Himno Nacional es su único himno y que la Escarapela Nacional es su única escarapela, es porque no lee. Y como no abre un libro, no se le cae ni una idea", razona.
"La derecha que compra libros, se inclina por los de coaching y los de gerenciamiento. Porque ese es el concepto de la vida que tienen. Los de izquierda que pueden ser considerados verdaderamente como tales leen historia y literatura latinoamericana. Aprendieron a no despotricar contra Borges ni contra Vargas Llosa", se divierte.
Frangoulis completa que pocos políticos leen sobre política y que muchos prefieren novelas y libros de cocina. "Es que también son seres humanos, aunque ellos mismos no lo crean a veces, tal vez en virtud de que han crecido patrimonialmente mucho más rápido que el resto de los mortales", advierte.
Precisamente, de la multiplicidad de respuestas de los representantes tucumanos consultados surge una unánime coincidencia: ninguno dijo leer ni haber leído el libro que recomendó la Presidenta. Ninguno lee Sarmiento, periodista.