La Constitución del 90 nació, maduró y murió envuelta en un clima de controversia. Cuando ella se gestó, el país  estaba revuelto por la hiperinflación y por el viraje ideológico del presidente Carlos Menem y la influencia de la Ucede.
El riojano acabó con La larga agonía de la Argentina peronista. como diagnosticó el historiador Tulio Halperin Donghi, a propósito del derrumbe del modelo de estado del justicialismo histórico.
Tucumán había despedido 1989 en el marco de una de una severa emergencia financiera. En los círculos de la política aún resonaban los ecos de la elección provincial de convencionales constituyentes de noviembre de ese año. El resultado de estos comicios ha sido un mensaje de la ciudadanía, decía Antonio Bussi, jefe de Fuerza Republicana, que había conquistado 33 de las 60 bancas de la convención. El Frente Justicialista de Unidad Popular (Frejupo) sumó 25 bancas.
Carlos Muiño (UCR) y Pablo Calvetti (Ucede) se adjudicaron sendos escaños. Rubén Chebaia, que presidía la UCR, explicó que la ciudadanía ha dado "un sacudón a los dos grandes partidos", antes que un espaldarazo a FR.
El estío fue muy cálido para los convencionales, aunque  hubo acuerdo para designar una mesa pluralista de conducción de la asamblea, que presidió Julio César Alvarez Suriani.

Primeros tironeos
Fuera del recinto, se plantearon diferencias en torno del número de votos necesarios para modificar la Carta Magna de 1907. El diputado nacional Antonio Guerrero (PJ) exigía los dos tercios, ya que es un error atribuir un  poder ilimitado a la convención. Pero el liberal Calvetti entendía que era una pretensión propia de  "un pensamiento superado por Menem.
FR rechazó la idea del Frejupo y propició aprobar los cambios por mayoría simple. Con 33 votos propios, superaba ese techo, pero jamás hubiera alcanzado los 40, que equivalían a los dos tercios. Mayoría simple para aprobar los cambios constitucionales", sostenía Fernando López de Zavalía, jefe del bloque de FR

Guerra de los números
Mientras Raúl Topa advertía que acceder a los dos tercios sería traicionar a los  votantes bussistas", el imaginativo, Calvetti establecía que 35 votos era el número ideal" para  validar las modificaciones.
En ese ambiente caldeado,  llegó la sesión del 3 de marzo. Los bussistas impusieron su reglamento de la convención por mayoría. Dos de sus artículos fueron cuestionados luego por el Frejupo ante la Corte Suprema de Justicia. Muiño y Calvetti votaron negativamente...
 Las proposiciones  de  FR serán las posibles y realistas, predicó Bussi. A diferencia de otros casos, el gobierno de Domato no controlaba la  asamblea. Por entonces, apareció  Ramón Ortega, invitado por el luleño Roberto Castro, con anuencia de Menem. Voy a ser el candidato del pueblo, adelantó. Se preparaba el contragolpe peronista.

La política, a tribunales
El Frejupo recurrió a la Corte, con una acción de amparo de José Gutiérrez para impedir que la convención siguiera sesionando. El alto tribunal hizo lugar a a ese recurso, que atacaba el tiempo de duración de la convención y la puesta en vigencia  escalonada de las reformas. Alvarez Suriani anunció el  el 18 de marzo el rechazo de la resolución de la Corte,  y el bloque bussista lo avaló. El Frejupo y el radical Muiño dejaron el recinto, discrepando con la desobediencia a la Corte. Muiño acusó a FR de seguir el mal ejemplo del peronismo. El liberal Calvetti, en tanto, permaneció en su banca, Ante esto, el  diputado nacional Alberto Germanó (FR) le pidió a Menem que dispusiera la intervención federal a la Justicia. José Carbonell, Julio Vargas Aignasse y José Paéz, por el Frejupo, le replicaron que FR pretendía  alterar el ordenamiento institucional.
Extrañamente. emergió una protesta policial -entre cuyos voceros figuraba el comisario inspector Mario "Malevo" Ferreyra"- que jaqueaba a Domato. Este denunció la acción de grupos minúsculos en la Policía.
Menem desconcertó al oficialismo, al atender a Bussi. De esta entrevista, surgió la visita del  ministro del Interior, Julio Mera Figueroa, y del subsecretario de Asuntos Institucionales, Teodoro Funes Domato también habló con Menem. Funes ayudó a resolver la crisis policial, pero no la de la constituyente, Ubaldini rompía con Menem, mientras la reforma se sancionaría en abril, con la sola ausencia del Frejupo.