"Estadísticas no hay, porque los docentes que tienen dificultades con su voz, pasan a la docencia pasiva, como secretarios, o bibliotecarios, y pueden en último caso pedir una adscripción en algunas de las oficinas o servicios de la Secretaría de Educación. Sería importante que se estudie el problema con datos reales para encontrar una solución. Las afecciones de la voz en la docencia son un proceso en forma continua; generalmente los síntomas comienzan a aparecer los días miércoles, después de iniciar la semana en clases, y el viernes ya prácticamente se pierde la voz", dijo la fonoaudióloga y docente Fátima Reynaga.
La especialista opinó que existen factores que inciden y favorecen el trastorno de la voz: los ambientales, que están referidos a las condiciones del aula; el polvillo de las tizas, el estrés, el microclima dentro del aula, que es muy seco, el mal uso de la voz, el ruido ambiente, que no permite el control auditivo de la voz, entre otros. "Todo ello influye en la aparición de los famosos nódulos en las cuerdas vocales. Estos tienden a tomar un color rosado, blancuzco o dorado, de acuerdo al momento en que se encuentra la lesión. Se localizan en la parte central de la porción vibratoria de las cuerdas vocales, donde el impacto es mayor", sostuvo.
Consultada acerca de las incidencias de estas afecciones, la profesional aseguró que las mujeres son más propensas a contraer disfonías u otra afección relacionada a las cuerdas vocales, debido a que su laringe es mucho más pequeña. "Las cuerdas vocales son dos, y las lesiones tienen mayor incidencia en el sexo femenino que en el masculino, debido a que la laringe de la mujer es mucho más pequeña que la de los hombres e incluso su fuerza vibratoria es mayor en el sexo femenino. Y esto determina por qué en las mujeres las lesiones son más frecuentes y el traumatismo vocal suele ser de mayor gravedad", admitió la fonoaudióloga, quien es consultora de la Agremiación Tucumana de Educadores Provinciales (ATEP) sobre las condiciones laborales y de salud de la docencia.
Reynaga dijo que cuando aparecen los primeros síntomas de disfonías o problemas en la garganta y con la respiración, hay que recurrir a un especialista.
Se realizan diversos estudios para determinar el grado de afección de las cuerdas vocales. Si la lesión es pequeña, se aconsejan tratamientos foniátricos y si es mayor, se programa una operación y la rehabilitación futura. "No es una cuestión que se resuelva en dos o tres días y con una consulta al médico", advirtió.
La aseguradora de riesgo
Explicó que si la Aseguradora de Riesgo de Trabajo (ART-Caja Popular) la considera como una enfermedad laboral, se abocaría a cubrir el tratamiento del docente afectado, y se haría cargo de dar cobertura de haberes; es decir pagaría el sueldo, el tiempo que sea necesario", dijo. Con ese sistema, el gobierno educativo dispondría un presupuesto para cubrir el salario del reemplazante, y las escuelas se beneficiarían al poder reemplazar a ese docente en forma inmediata.