Fue una velada tranquila, pero el único que se quitó la corbata fue el vicepresidente Amado Boudou. Los otros invitados que el domingo por la noche llegaron a la residencia del gobernador José Alperovich prefirieron conservar el nudo del protocolo.
Se bajaron del palco y, sin demoras, se dirigieron desde el parque Guillermina a la casa del mandatario; varias docenas de empanadas -luego llegó el asado- los esperaban para atenuar el hambre. Se mostraron tan relajados que Boudou llegó caminando hasta la puerta de la residencia donde permanecería por casi tres horas. Por lo que se pudo saber, fue una cena distendida en la que los únicos que mostraron rostros tensionados fueron los custodios de los funcionarios que tuvieron que esperar y comer en la calle.
El ministro del Interior, Osvaldo Jaldo, fue uno de los primeros en retirarse. Según trascendió, los preparativos del acto en el que se celebró el bicentenario de la Batalla de Tucumán lo dejaron exhausto. Luego salió el intendente Domingo Amaya porque debía estar, antes de la medianoche, en la iglesia de La Merced para asistir a las primeros tañidos de la campana del Bicentenario. Minutos después lo hicieron los ministros de Seguridad, Mario López Herrera; y de Educación, Silvia Rojkés. Parecía que la cena terminaba y hasta la custodia de Boudou "se comió el amague"; pero recién a las 00.30 de ayer salieron los últimos comensales. Un poco antes de esa hora salió el ministro de Salud de la Nación, Juan Manzur, que también fue invitado a la cena.
Fue una despedida en la que se no escatimaron saludos ni regalos y los gobernadores de Salta, Juan Urtubey; y de Jujuy, Eduardo Fellner, saludaron y se fueron cargando una bolsa de papel color bordo que tenía impreso el escudo de la Nación. En la vereda de la casa de los Alperovich, en Crisóstomo Álvarez al 3.800, la senadora Beatriz Rojkés, acompañada por una de sus nietas, despidió al principal invitado. "Bueno Betty, gracias por todo", dijo Boudou. Luego le hizo una broma a la niña y abrazó a Rojkés. Ágil y acostumbrado a los flashes de los primeros planos, subió a la camioneta que lo estaba esperando. Desde ahí lanzó su último saludo al gobernador: "chau José, gracias". Alperovich, desde la puerta de su casa respondió el saludo: "chau Amado, suerte".