"Ayúdeme, me violaron". El pedido de auxilio de la pequeña de 11 años conmovió a la mujer, que le abrió la puerta. La niña llamó por teléfono a su tío, y la dueña de casa hizo lo mismo con la Policía. El caso es uno de los seis abusos sexuales por los que está siendo juzgado Oscar Emilio Fernández desde el lunes.
Carla, la vecina, contó que mientras esperaban a la familia, la menor lloraba y pedía por su mamá. "Por rato contaba algunas situaciones y se quejaba mucho del dolor en la cola", declaró la mujer. El agresor había dejado a la pequeña en la esquina de la casa de Carla, y le dijo que no se moviera de allí.
"Esperó a que él se vaya y corrió. Acudió a una señora que no la quiso ayudar, y justo me vio a mí", relató ayer la vecina. El hecho ocurrió el 25 de marzo de 2008. La niña había sido secuestrada en la zona sur de la capital, y el agresor la violó en unos cañaverales al costado del canal Sur, en Los Chañaritos.
En el camino de Sirga
Una madre de 46 años relató a los jueces Pedro Roldán Vázquez, Alfonso Zóttoli y Emilio Páez de la Torre, otro de los casos por los que Fernández está acusado. El 6 de marzo de 2009, su hija fue secuestrada en la zona oeste de la capital por un hombre que circulaba en moto. Cuando ella estaba realizando la denuncia en una comisaría, le avisaron que la niña estaba en una dependencia de Yerba Buena. Un transeúnte la había encontrado en un basural, al costado del canal del camino de Sirga.
"Le preguntó por qué lloraba y por qué estaba sola. Mi hija no me contó nada. Pero colaboró con todas las pericias hasta que la revisó el médico forense", explicó la madre. La niña se negó a declarar en cámara Gesell. "Mamá, no quiero acordarme más de eso. No quiero que me hagan más preguntas", le dijo la pequeña.
El primero en declarar ayer fue Horacio Bevilacqua, un ingeniero que tuvo a su cargo varias construcciones en las que trabajaba Fernández. "Cuando empezó era albañil y luego pasó a ser capataz. En la jerga de la construcción decimos que el encargado es el primero que llega y el último que se va, pero no me consta que así haya sido en este caso concreto", dijo el hombre.
El ingeniero comentó que Fernández bajó de peso en los últimos años. Este dato no pasó desapercibido para la fiscala Juana Prieto de Sólimo, ya que las víctimas describieron al abusador como robusto. "Ahora está bastante más delgado que cuando lo veía constantemente", dijo Bevilacqua.