Las pirañas, esos peces que habitan los ríos sudamericanos, tienen un estilo particular de ataque. Jamás lo hacen de a uno, sino que actúan siempre en cardumen, según dicen los expertos. Primero rodean a su presa para atemorizarla y luego van devorándola con pequeños mordiscos. A esa actitud se debe que hayan bautizado con ese nombre a las bandas de niños que salen a robar en grupo, cuyos orígenes se remontan a las favelas de Brasil. Y que también existen en Tucumán.
Quince de ellos, distribuidos en tres grupos distintos, cayeron en las redes de la Policía este fin de semana. Los primeros fueron delatados por las cámaras de seguridad de 25 de Mayo al 500, el sábado a la tarde. Dos hermanas de 10 y 14 años, junto a otra niña de 9 y un joven de 16, le arrebataron un reproductor de MP3 a una adolescente de 15 años. Pero sus movimientos eran observados desde el Centro de Monitoreo y la Policía los atrapó. Todos regresaron con sus padres, excepto el muchacho, que terminó en el Instituto Roca. En la madrugada del domingo, a las 4.30, dos policías del Comando Radioeléctrico sorprendieron a cinco jóvenes que huían con las carteras y los celulares que acababan de robar en la esquina de José Colombres y Mendoza. Entre ellos había dos hermanos de 15 y 17 años. De los otros tres -todos varones-, uno tiene 15 y los restantes, 16. Los adolescentes operaban junto a otra decena de jóvenes que consiguieron escaparse. En este caso, los dos de 15 años fueron entregados a sus padres y los tres restantes, alojados en dicha institución para menores.
Poco después, otros motoristas aprehendieron a seis muchachos de entre 14 y 22 años, en Italia y 12 de Octubre. Una de sus víctimas, Alejandro Rubio de la Vega, declaró luego que unos 30 jóvenes lo interceptaron bajo el puente ferroviario de 24 de Septiembre y lo hirieron en el cuello con una navaja. El de 22 años quedó aprehendido, los dos de 14 regresaron a sus casas y los demás fueron llevados al Roca.