"Es una de las obras de repertorio que cualquier cantante quiere interpretar, porque 'Tosca' forma parte de las obras del pináculo; todos soñamos con estar en ella". Con elocuencia, el tenor Enrique Folger interviene en la conversación que LA GACETA mantuvo con algunos protagonistas de la ópera. ¿Y por qué es tan atractiva esta pieza de Puccini? "Porque tiene que ver con una cuestión de maduración actoral y técnica, por el tipo de personaje que es. Te diría que este tipo de roles no es aconsejable, no colabora en la formación, pero te permite disfrutar de otras cosas. Más que formativa, es deformativa. No se puede empezar a cantar con Puccini", explicó el tenor, que ya la protagonizó en cuatro oportunidades. Para que quede claro, añade: "hay óperas que no se pueden interpretar a cualquier edad, sino cuando la voz ya tiene una preparación".
Todos coinciden en que la trágica historia que se desarrolla en Roma es una obra maestra, y en que nadie puede quedar indiferente ante ella. "Logra una emoción general", sostiene la soprano Mariela Schemper, quien ya ha encarado el rol de Tosca en numerosas oportunidades. "Ella se siente acorralada, y lo que hace es por miedo y desesperación", relata al hablar de su personaje.
"Todos quieren cantar 'Tosca', por sus frases, el leit motiv, hasta el golpe bajo, todo en ella es muy efectivo. Nada está librado al azar. Pero además aclaro algo: todos los personajes son importantes, hasta los figurantes, porque forman parte de un engranaje muy preciso del autor", cuenta el barítono Leonardo Estévez, un conocido para el público tucumano. Estévez dice que el San Martín es una sala apropiada para esta ópera: "vamos a brindar un buen espectáculo, se nos va a escuchar muy bien, y todo esto suma. Es un ámbito ideal para esta propuesta". Sentado a su lado, Folger asiente: "hay muy buena acústica aquí, y excelentes profesionales técnicos y artísticos".
Casi al finalizar la entrevista, Estévez y el bajo tucumano Marcelo Oppedisano coinciden en que siempre son los malos de la película. Villanos, ancianos, cornudos, personajes con sed de venganza, etc. "La voz del bajo es la más oscura y grave del espectro vocal", explica Oppedisano. Mientras, los tenores y sopranos se ganan los aplausos y representan los personajes heroicos.
Puccini no solo escribió la música, sino que en la partitura marca también la propia escena: el tucumano, que encarna al sacristán, por ejemplo, debe asumir varios tics nerviosos. "Con De Lassaletta buscamos un cambio, una vuelta de tuerca, y lo interpreto con una renguera, que en el escenario el público lo puede advertir más", reveló.