La nota de ayer sobre las vías del barrio El Chivero, por donde escapan los arrebatadores, dejó impresionado a más de uno. "Una vez cuando era adolescente, con dos amigos quisimos cortar camino por esas vías -relató un periodista-. Era un sábado a la tarde e íbamos a jugar al fútbol. De pronto vimos en un promontorio a unos tipos que estaban tomando vino y nos decían ¡Eh, muchachos, vengan a tomar!; y nosotros apuramos el paso y contestamos ¡No, gracias, vamos apurados! Ellos insistían y de pronto nos empezaron llover sifonazos: salimos corriendo y nunca más volvimos por ahí". Varios se quedaron en silencio. ¿Estaban locos para meterse ahí?, preguntó uno. Recordaron el incidente que padeció el sábado en Jujuy al 5.000 un equipo de LA GACETA, que luego de hacer una nota debió ser socorrido por la Policía.
Esto también tiene este oficio: algunos salen apedreados, escaldados y asustados y, sobre todo, traen una experiencia de cómo se puede llegar a vivir en ambientes desbarrancados de la sociedad.