Luciana Tagliapietra, Agustín Goytía, Klemm, y Farber y Los Traductores serán los animadores hoy del show denominado -simplemente- "Hay canción". Pero, aunque sea una palabra común, y de uso cotidiano, lo que se entiende por canción no siempre es lo mismo. Así lo cuenta Maximiliano Farber, quien adelanta que su grupo se despide de la provincia porque llegó la hora de mudarse a Buenos Aires.
Farber, un agitador de la escena indie pop local, no admite etiquetas y opta por el rock. "Me parece más amplio", sintetiza.
- ¿Qué define una canción?
- Miles de canciones han sido hechas con las mismas secuencias de acordes, inclusive en el mismo orden y ritmo. Entonces lo que esencialmente las distingue es su contenido, su letra. No hay 'una' forma en la que deba escribirse una canción, sino que más bien debiera haber tantas como autores hay. En nuestra forma de trabajar (no creo que todos lo tomen así) hacer una 'canción' tiene mucho de artesanal. No es poner algunas palabras o frases bonitas, o que rimen, buscando una eficacia para que sea pegadiza o para que sea un hit radial. Se trata de construir un universo particular, que establece una relación más o menos directa con la realidad y cuyo fin primero y último (a la hora de componer) es la expresión del autor. En este proceso no hay especulaciones con respecto a cómo la interpretará el oyente, si será popular o no, o de que género es, por ejemplo. Nada de eso tiene importancia.
- "La revalorización de las letras como mensaje y poesía, que expresen de un modo original y sincero algo", se lee en el parte de prensa. ¿Podés explicar mejor esto?
- Esa frase quiere decir que nuestras canciones surgen de lo que Kandinsky denomino una 'necesidad interior'. Surgen para expresar algún sentimiento, pensamiento o inquietud del autor, aunque a veces él mismo no sepa bien de qué se trata. Algunas usan un lenguaje directo, cotidiano, otras metáforas e imágenes de ensueño. No hay recetas para escribir una canción. En el fondo, creo que una canción debe expresar el corazón del artista.