"La Mendoza está de terror", afirma Anahí, una joven de 18 años que fue abordada por delincuentes dos veces con una diferencia de tres horas en esa calle. El primer susto se lo llevó cuando caminaba por la peatonal, a la altura del 500. Fue el jueves a las 14 y un hombre intentó arrancarle la bandolera que llevaba colgada, pero ella se resistió y corrió hasta encontrar un policía. Era el subcomisario Luis Ariel Herrera, que no pudo atrapar al individuo pero le dio su tarjeta personal sin saber que más tarde acudiría nuevamente en su auxilio.
Anahí trabaja en un local de venta de ropa en Mendoza al 300. Acababan de abrir, a las 17.10 de ese día, y el encargado del comercio salió a buscar cambio. Mientras la joven estuvo sola en el local, entraron dos clientas a buscar algo que pudieran usar para ir a bailar. La empleada recorría con sus manos los percheros, seleccionando los atuendos que podría ofrecerles a las adolescentes cuando, de repente, ingresó un hombre.
"Estaba todo sucio, tenía el pelo hasta los hombros, un pantalón de gimnasia oscuro, una remera lila y llevaba un buzo bajo el brazo", recuerda Anahí. Luego de amenazarla con una navaja, el intruso extendió el buzo sobre el mostrador y comenzó a sacar las prendas que tenía más a mano y a apilarlas encima. "Las agarraba con percha y todo, después las envolvió con el buzo, como si fuera un paquete, y salió caminando como si nada, como si acabara de comprar", relata.
Pese a todos sus esfuerzos, la joven no pudo impedir el hecho. "Me puse a gritar que me estaban robando y trataba de sacarlo, pero nadie me ayudaba y las clientas estaban aterradas", cuenta Anahí, que después salió a perseguirlo. "Corría con unos tacos enormes, él se fue hacia Laprida y ahí lo perdí de vista".
En ese momento, recordó que tenía el número del subcomisario Herrera y lo llamó por teléfono. Los agentes de la seccional 1ª se acercaron al local, pidieron la descripción del individuo y salieron a buscarlo. "Media hora después, lo encontraron en el Parque 9 de Julio, había metido todo en una bolsa con escombros para disimular", señala Anahí, que además estimó que la pérdida rondaría los $ 1.000.
El hombre tiene 24 años y vive en el barrio Espinosa del Ingenio Leales. Quedó detenido en la alcaidía de la Brigada de Investigaciones, a disposición de la Fiscalía de Turno.