DAMASCO/TEHERÁN/BEIRUT/GINEBRA.- El presidente sirio, Bashar al Assad, reapareció en la televisión estatal tras dos semanas de ausencia y prometió una vez más "limpiar el país de terroristas", durante un encuentro con Said Jalili, alto funcionario iraní cercano al ayatollah Ali Jameini, máxima autoridad de la República Islámica.

"El pueblo sirio y su Gobierno están determinados a purgar el país de terroristas y a combatirlos sin tregua", afirmó el líder del régimen, según el informe difundido por televisión. La imagen de Al Assad fue difundida 24 horas después de que una cuenta en Internet, que decía pertenecer a un diplomático ruso, anunciaba su muerte; y de la deserción de su ex primer ministro, Riad Hiyab, quien denunció que el Gobierno cometía genocidio.

Jalili dijo, por su parte, que Teherán no permitirá que nadie "rompa los ejes de la resistencia"; la mención se refiere a la estrecha alianza de Irán con Siria y con el grupo chiíta libanés Hezbollah, y algunos militantes palestinos, en un enfrentamiento con Israel. El secuestro de 48 peregrinos iraníes en Siria por los rebeldes enrolados en la Brigada Al Baraa, fue uno de los temas tratados.

El enviado iraní responsabilizó a Estados Unidos, Turquía, Arabia Saudí y Qatar del agravamiento de la crisis armada. "La solución tiene que venir el interior de Siria, a través del diálogo nacional, y no por la intervención de fuerzas extranjeras", sostuvo.

Mientras tanto, ayer hubo nuevamente duros combates en la asediada Alepo, de donde se retiraron los observadores de la ONU. El más duro fue el ataque de insurgentes a una central eléctrica de la ciudad, en el cual murieron 25 rebeldes. Los insurgentes aseguraron haber tomado un puesto militar estratégicamente importante tras diez horas de lucha, en una posición que conecta los suburbios del noreste con el centro de la capital económica de Siria, y acusaron al Gobierno de haber usado aviones MIG rusos en los enfrentamientos. Según un responsable del área de seguridad citado por el diario Al Watan, cercano al poder, al menos 20.000 militares han sido desplegados en este frente, donde la oposición cuenta con entre 6.000 y 8.000 hombres armados. Turquía reportó, en tanto, que más de 1.300 sirios huyeron hacia su territorio en los últimos dos días, incluyendo a un general de brigada y otros 11 oficiales del Ejército. El número de refugiados en ese país se eleva ya a 47.500 personas, desde el comienzo de la revuelta contra Al Assad, hace 17 meses.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) denunció la creciente dificultad para suministrar medicinas a enfermos y heridos sirios. Su vocero, Tarik Jasarevic, añadió que las sanciones internacionales a Siria y el encarecimiento del combustible agudizan el problema. La mayoría de las fábricas están cerradas en regiones como Alepo, Damasco o Homs y muchos hospitales y centros de salud no funcionan. (DPA-AFP-Reuters)