GIRONA, España.- A los argentinos, la imagen podría traerles recuerdos de la crisis que estalló en el 2001, pero en el "primer mundo" es una imagen insólita. La gente que busca comida en la basura es una postal que ya empieza a preocupar a los españoles y obliga a las autoridades a tomar medidas. En la ciudad catalana de Girona, por ejemplo, el Ayuntamiento tomó la decisión de sellar con candado los contenedores de materia orgánica para evitar esta práctica, “ante el riesgo para la salud que puede comportar y la alarma social que provoca.
Según informa el diario "El País", la ciudad ha llegado a un acuerdo con tres cadenas de supermercados para impulsar un nuevo sistema de depósito y recogida de alimentos. Los supermercados donarán comida que no pueden vender, pero que todavía es apta para el consumo, y dos agentes cívicos se encargarán de derivar a las personas que ronden por los contenedores al centro de distribución de alimentos, donde se les proporcionará una canasta básica.
El concejal de Servicios Sociales de Girona, Eduard Berloso (CiU), explicó que el objetivo es “garantizar el derecho a la alimentación” de los ciudadanos sin que estos tengan que caer en la “humillación” ni renunciar a su “dignidad”. Según los datos del Ayuntamiento, hay unas 90 personas en la ciudad que frecuentan los contenedores para buscar comida en ellos.
El programa ha recibido críticas de la oposición, que acusa al municipio de estar preocupado sólo por la "mala imagen". “¿Qué se quiere conseguir, que no se vea gente revolviendo en los contenedores o que nadie pase hambre?”, preguntó Joan Olóriz, edil ecosocialista, quien pide que sean los servicios sociales los que decidan quién debe beneficiarse del centro de distribución.
“Nos preocupa que todo quede reducido a un simple cierre de los contenedores y el anuncio sea un envoltorio inaceptable para una medida que, presentada de otra manera, sería escandalosa”, afirmó la socialista Pia Bosch. (Especial)