Las luces de dos móviles de la Policía parpadeaban ayer a la tarde en la puerta de tribunales. En esos vehículos habían trasladado a los protagonistas del violento enfrentamiento que se produjo por la mañana en el barrio Zenón Santillán (junto al Modelo). Seis de los ocho hombres que participaron de la pelea debían declarar en la Fiscalía de Instrucción de la V° Nominación, mientras los otros dos se recuperaban de las heridas: uno en el Hospital Padilla y otro en el Centro de Salud. Los jóvenes, que no aparentaban tener mucho más de 20 años, llegaron con manchas de sangre en la ropa y -algunos- con algodones y gasas en la cabeza.

A los gritos

La trifulca se produjo a las 9.40 dentro de una vivienda ubicada en el pasaje Caseros 1.362. Según el jefe de la seccional 12°, comisario principal José Galván, cuatro hombres habrían llegado al precario inmueble el domingo a la noche y tomaron posesión. A la mañana siguiente, otras cuatro personas se presentaron en el lugar y ambas partes empezaron a disputarse la propiedad de la vivienda. La discusión fue subiendo de tono y terminaron agrediéndose con todo lo que encontraron a su paso.

"Cuando llegamos estaban todos ensangrentados. Secuestramos un cuchillo de cocina, un hacha, dos martillos, una pala, un palo de escoba y además había cascotes y piedras", detalló el comisario. Para evitar que la pelea continuara ante los médicos, fueron trasladados a dos hospitales distintos. Horas después, seis individuos regresaron a la comisaría, mientras que los otros dos permanecían internados. El más grave -señaló Galván- era un joven de 18 años, oriundo de Yerba Buena.

"Es una casa de material, que no está en buen estado; tiene dos piezas y el terreno ocupa 10 metros por 25, aproximadamente", estimó el comisario.

En tanto, fuentes judiciales indicaron que los primeros en llegar a la vivienda eran el sobrino del supuesto propietario y tres jóvenes más que iban a ayudarlo a cortar el pasto. Sin embargo, el presunto dueño no posee escritura de la casa. "Tiene un boleto de compraventa de 1979, pero como era amigo del vendedor le permitió que siguiera viviendo ahí", aseguraron. Luego el hombre falleció y el inmueble quedó deshabitado.

"Los vecinos contaron que cada tanto viene alguien y ocupa la vivienda, después se va y vienen otros, así todo el tiempo", destacó el comisario. Por ahora, los ocho involucrados permanecen aprehendidos.