MADRID.- España vivió horas de angustia ayer, por unos mercados que le piden intereses insostenibles de más de 7,6% y la posibilidad de que Cataluña pida ayuda al Estado, como ya hizo la comunidad autónoma de Valencia. "No está decidido acudir al fondo de liquidez, pero es una opción que se estudiará", dijo la portavoz de la Generalitat, el gobierno catalán, Esther Vera, que reconoció que los mercados "se están cerrando para las comunidades autónomas". Poco antes, el consejero de Economía de la Generalitat había asegurado que el gobierno catalán va a recurrir al Fondo de Liquidez Autonómico, creado por el gobierno de Mariano Rajoy para socorrer a las comunidades autónomas en dificultades. Al ser interrogado sobre un eventual pedido de ayuda financiera de Cataluña a Madrid, Andreu Mas-Colell respondió: "sí. La situación actual es que Cataluña no dispone de otro banco más que el gobierno español".
Estas noticias llegan en un momento en que España trata de "evitar un hundimiento financiero inminente", según el diario "El Economista". La mayoría de los analistas consideran que el país terminará pidiendo un rescate como muy tarde en octubre.
El Tesoro español cumplió ayer su objetivo, al captar 3.050 millones de euros, pero con intereses que pasaron de 2,362% a 2,434% para las letras a tres meses y de 3,237% a 3,691% para las de seis, con respecto a la última emisión similar del 26 de junio, en la que ya se habían disparado. Y el país sigue acosado. La Bolsa de Madrid perdió 3,58% y cayó por debajo de los 6.000 puntos, al nivel de 2003. Tampoco había tregua en el frente de la deuda, donde las tasas para los bonos a diez años superaron el 7,6%, un nuevo récord desde la creación de la zona euro. Con un rendimiento tan alto, "es imposible financiarse" dijo Daniel Pingarrón, analista de la agencia de corretaje IG Markets. "El Economista" aseguró ayer que el país se plantea recurrir a un "plan de rescate global blando" en forma de crédito para hacer frente a un vencimiento de deuda de 28.000 millones de euros en octubre.
Los dos problemas fundamentales del país son los bancos y las comunidades autónomas, muy debilitadas por el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008. El nerviosismo se palpa también a nivel político. El ministerio de Asuntos Exteriores emitió un comunicado "conjunto" de España, Italia y Francia, instando a la "ejecución inmediata" de los acuerdos alcanzados en la cumbre de del 28 y 29 de junio en Bruselas, en la que se decidió que los fondos de rescate puedan comprar deuda de los países en dificultades, pero fue desmentido poco después por París y Roma. Las autoridades españolas quieren que el Banco Central Europeo compre deuda en el mercado secundario, como ya hizo el verano pasado, para reducir el acoso de los mercados. (NA)