La quema de cañaverales y de rastrojo no se detuvo el fin de semana. Entre el sábado y ayer hubo cuatro incendios que obligaron a trabajar a destajo a los bomberos voluntarios de las ciudades de Lules y Alderetes. "Con el inicio de agosto, el mes de los vientos, ingresaremos en el punto crítico. Esperamos que los controles funcionen para que estos hechos disminuyan", señaló Juan Bertolini, jefe de los agentes luleños.

El primero de los incendios en el que actuaron, contó Bertolini, se produjo el sábado en la zona conocida como Los Aguirre (Jujuy al 5.000), ubicada sobre la ruta 157, al sureste de esta capital. Allí se quemaron  30 hectáreas de caña en pie, rastrojo y pastizales. "Trabajamos entre las 17 y las 23.30, dos equipos de cinco agentes, cada uno, hasta que pudimos sofocarlo", dijo.

El segundo, también el sábado, fue de pastizales que se encuentraban en uno de los márgenes de la autopista que une a esta capital con Famaillá. Se ubicó en cercanías de un puesto permanente de la Policía Vial. "Comenzó antes de la medianoche y debimos trabajar con rapidez porque generó dificultad en la visibilidad sobre la traza", expresó.

El principal Marcelo Aragón, de los bomberos voluntarios de Alderetes, al este de la provincia, indicó que dos equipos debieron actuar en la zona de La Florida, en el paraje Finca Mayo, en un quema de un cañaveral de 10 hectáreas. "Lo más grave fue que la caña en pie que se incendiaba esta debajo del tendido eléctrico de alta tensión, por lo que sofocamos primero este frente, antes de hacerlo con el rastrojo", dijo.

El sábado último, además, apagaron un cañaveral cerca de la intersección de las rutas 304 y 312, en el límite norte de Alderetes. "Fue pequeño, de cerca de dos hectáreas, pero estaba a 50 metros de viviendas de un barrio de escasos recursos. Por suerte, logramos apagarlo rápido", señaló Aragón. LA GACETA ©