Silvia Sagra y Sergio Figueroa plantearon sus respectivas tapas ideales en cosa de quince minutos y mientras disfrutaban de un café mañanero. Dibujaron con rapidez, firmeza y sorprendente conocimiento de causa, como si se hubiesen entrenado con la expectativa de ser convocados a jugar. ¡Esta vez incluso se animaron a gobernar el rotulador negro! (en la primera experiencia publicada el domingo pasado, los lectores requirieron la asistencia de la periodista que los invitó a participar del experimento).

Figueroa, que trabaja como distribuidor, demostró sus aptitudes sin chistar: apurado, engulló la medialuna que tenía entre manos, y procedió a reservar el recuadro central de la página para las "perspectivas del país". "Siempre con información veraz y comprensible para el lector medio", precisó. Luego, formuló un espacio especial para datos de la economía local. "Por ejemplo, 'Por el frío, las estufas empujan la facturación'", enunció.

Sagra, asesora previsional y ex residente patagónica, se propuso crear una tapa con signo positivo y pocas fotos (representadas con cuadros clausurados con diagonales). En el medio, dedicó seis columnas a "los avances concretos en materia de seguridad social". Después, exaltó los progresos científicos y las acciones constructivas o productivas de la gente común. "Los ciudadanos tienen ideas fabulosas sobre cómo mejorar el sistema porque, como usuarios, padecen cotidianamente sus defectos. ¡Es una lástima que los políticos no consulten al pueblo!", rezongó dulcemente.