No fue caprichosa la elección de los villanos que Christopher Nolan puso en el camino del atormentado Batman que encarna Christian Bale. Y tampoco la escalada de locura y violencia a la hora de delinear esos personajes: empezó con el siniestro Ra's al Ghul (Liam Neesom), siguió con el inolvidable Guasón que legó Heath Ledger y cerró el círculo con el más despiadado y terrible de todos. Ese es Bane. No podía ser más cruel el oponente para el Hombre Murciélago tratándose de una batalla final.
Al contrario de los clásicos archienemigos de Batman (el propio Guasón, el Pingüino, el Acertijo, la ambigua Gatúbela), Bane es producto de la era moderna del comic. Nació en 1993 para protagonizar "La venganza de Bane", historia escrita por el trío Dixon-Moench-Graham Nolan. ¿Qué pasaba allí? En una furiosa pelea en la mansión Wayne, Bane le quiebra la columna a Batman y lo obliga a ceder el traje encapotado a uno de sus aliados, Azrael.
Pieza fija en las historietas a partir de aquel rutilante debut, Bane asomó en el cine a la sombra de Hiedra Venenosa (Uma Thurman) y el Capitán Frío (Arnold Schwarzenegger), luchando contra el insípido Batman que hizo George Clooney. Pero aquella película, naif y de lo más flojo que se filmó sobre el Hombre Murciélago, no tiene nada que ver con la sombría visión de Christopher Nolan sobre el ascenso y la caída del más oscuro de los superhéroes.
Bane se hizo adicto a una droga llamada Venom (Veneno), que es la que le otorga fortaleza. Su odio al mundo, incubado durante su vida en una prisión en el Caribe, se potencia con cada dosis. Y lo canaliza enfrentando al defensor de Ciudad Gótica. Lo interpreta Tom Hardy.
Hasta aquí el devenir de un personaje de ficción, carne de guionistas, dibujantes y celuloide. El Bane de que hablan en todas partes desde que a un sujeto se le ocurrió ponerse su disfraz para recordarnos que los verdaderos -los únicos- villanos son los de carne y hueso.