Aquel 2-0 ante River en el Monumental fueron dos las gotas que derramaron el vaso de la amistad futbolística: la primera la echó César Montiglio y la bebió Luis Rodríguez. La segunda cayó en forma inversa y con el mismo resultado: el gol. Fue la expresión máxima de la relación dentro y fuera de la cancha de dos de los mejores jugadores tucumanos de Atlético y que hoy festejarán el Día del Amigo soñando con más de esas conexiones y que cuando se acaben en la cancha, perduren como sea.
"Nos conocemos desde hace siete años", dice Montiglio. "Primero cuando éramos rivales y después, cuando llegué a Atlético profundizamos la amistad y hasta ahora marcha muy bien. Es un honor tenerlo como amigo", explica "Pulguita" que aquella tarde de noviembre en 2011 hizo un gol gracias a la asistencia de "Monti" y le sirvió otro a su compinche, justificando con creces lo que pasa del campo para fuera.
"Eso se nota mucho en la cancha. El es un volante con llegada y cuando arranco desde atrás tengo todo el panorama, como él. Cuando uno es más amigo, es menos egoísta", afirma Luis Miguel y secunda César: "pasamos por muchas cosas: alegrías y tristezas, ascensos, descensos y cuando estuvimos mal, nos apoyamos entre los dos, por eso esto se mantiene".
Las asistencias con la camiseta puesta prometen dar mucho rédito pero, tanto Rodríguez como Montiglio piensan llevarlas a otro campo. En realidad son tres y ellos mismos detallan: 1) Amigo, siempre estaré al lado... de tu casa. "Dentro de poco estaremos viviendo muy cerca. Compramos terrenos cerca y va a ser lindo", avisó "Pulguita". "Mientras no moleste, todo bien para tenerlo de vecino. Hay que aguantarlo un poquito, pero yo tengo paciencia", contesta "Monti". 2) Cuentas claras, conservan la amistad. Siguiendo con anuncios, el 7 "decano" también confiesa que se darán una oportunidad en el plano comercial. "Queremos empezar con cosas extrafutbolísticas, serán negocios importantes". ¿Qué tal? 3) A ponerse el buzo. "También puede que después, Montiglio vaya de técnico y yo de ayudante de campo", sacude Luis Miguel e inmediatamente César interrumpe: "¡Pero no me da la voz!".