BUENOS AIRES.- La feria de La Salada, la más grande del país, que funciona en la localidad bonarense de Lomas de Zamora, extenderá sus locales a dos provincias del interior del país. Los planes de expansión incluyen, para este año, una apertura de una sucursal en Córdoba y, para marzo de 2013, está programada la llegada a Mendoza.
Según el diario "La Nación", en la actualidad funcionan más de 250 ferias informales en todo el país y, aunque ninguna está asociada con con el megacomplejo que funciona a orillas del Riachuelo, en la mayoría de los casos La Salada funciona como un centro abastecedor mayorista que provee la mercadería.
El debut de una filial se concretará en octubre, cuando se inaugure una sucursal de Urkupiña -una de las tres grandes ferias que componen el complejo de La Salada- en la ciudad de Córdoba.
La Salada cordobesa, bautizada con el nombre de El Progreso, se levantará en el complejo Forja, un ex establecimiento industrial ubicado en el barrio de Talleres, en el este de la ciudad. Los organizadores aseguran que la feria contará con 500 puestos, de los cuales la mitad comercializará productos de Buenos Aires y la restante será confeccionada en la provincia. El Progreso abrirá tres días a la semana, los lunes y martes para la venta mayorista, y los domingos con una oferta focalizada en el consumidor final.
En el Gran Mendoza se instalará el otro polo comercial, en un terreno sobre la ruta 7 en el departamento de Guaymallén, a menos de 10 minutos del aeropuerto de Mendoza.
Esta expansión no están exenta de polémica. La Cámara de Comercio de Córdoba ya adelantó que se opondrá a la apertura de la feria. "Si lo que van a hacer es trasladar mercadería de origen dudoso, trucho, adulterado, nos vamos a oponer", señaló el titular de la entidad, Horacio Busso.
La Salada nació a principios de los 90, pero vivió su explosión comercial a partir de la crisis de 2001. En la actualidad, reúne más de 30.000 puestos comerciales que abren sus puertas dos días a la semana. De acuerdo con los cálculos de los organizadores, cada jornada atrae a más de un millón de clientes y significa ventas por más de 10 millones de dólares. El grado de desarrollo que alcanzó el complejo es tan importante que la Unión Europea ya calificó al lugar como un "emblema mundial del comercio ilegal y de la producción de mercadería falsificada". (Especial)