JERUSALÉN.- El partido israelí Kadima abandonó ayer la coalición de Gobierno del primer ministro, Benjamin Netanyahu, por la disputa sobre la obligatoriedad del servicio militar para los judíos ultraortodoxos.

La decisión no implica la caída del Gobierno, que aún cuenta con una mayoría parlamentaria (tiene 66 de los 120 legisladores), pero asesta un golpe a Netanyahu y a la estabilidad de su alianza, en momentos de crisis económica y de magros sondeos de apoyo popular.

El anuncio fue hecho por el vicepremier y líder del partido centrista, Shaul Mofaz: "con profundo dolor digo que no hay otra opción que abandonar el Gobierno". "No fue fácil entrar. Pagué un precio político personal, pero este asunto es fundamental y no hay otra opción, pues cualquier concesión dañaría nuestra imagen política", agregó. Por su parte, el legislador, Yoel Hasson, respaldó la decisión y destacó que fue tomada con una mayoría inequívoca.

Su estructura, que cuenta con 28 parlamentarios (es la bancada con mayor número de integrantes), se había sumado al frente que lidera el derechista partido Likud hace dos meses, con la meta declarada de poner fin a las exenciones sobre las prestaciones obligatorias en el Ejército. El ex jefe de las Fuerzas Armadas y ex ministro de Defensa, confirmó que fracasaron todas las negociaciones por ese objetivo, por la negativa de Netanyahu.

Entre el Likud y el Kadima, el Gobierno controlaba 94 bancas, una de las mayores alianzas de la historia israelí. Ahora se especula que las elecciones legislativas previstas para el próximo año podrían adelantarse a antes de diciembre.

En febrero, el Tribunal Supremo de Israel se pronunció en contra de la ley que exime a los ultraortodoxos de participar en el servicio militar, en una sentencia calificada de "histórica". La corte dispuso que se modifique la ley antes del 1 de agosto, pero hasta la fecha no hay acuerdo posible sobre un texto de reemplazo.

El servicio militar es un tema altamente sensible en Israel, donde la mayoría de los hombres y mujeres comienzan dos o tres años de servicio a los 18 años y muchos son llamados para tareas de reserva entre los 40 y los 50 años.

Mucho judíos fervientemente ortodoxos están eximidos del servicio militar para poder realizar estudios religiosos, lo que genera enojo en la mayoría secular del país. También están exentos los árabes israelíes, quienes no realizan ni siquiera el trabajo social obligatorio, que reemplaza eventualmente la permanencia en el Ejército.

Con Clinton

La crisis coincidió con la presencia en Israel de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, quien abordó con Netanyahu la situación regional. El premier consideró primordial preservar el tratado de paz de 1979 con Egipto, país al que calificó como "el ancla de la paz". "Mantener ese pacto es algo primordial en nuestros espíritus" , añadió.

En el encuentro también se abordaron las negociaciones con los palestinos, estancadas desde hace casi dos años por el rechazo del Estado hebreo de sus reivindicaciones territoriales. El mandatario israelí se pronunció, además, por redoblar los esfuerzos "para impedir que Irán realice su ambición de dotarse del arma nuclear".

Clinton se reunió también con el primer ministro palestino, Salam Fayyad, pero de esa entrevista no salió ningún comentario. (Reuters-Télam-DPA-AFP)