"Siempre apoyé y promoví el trabajo de todas las religiones e instituciones", afirmó la senadora Beatriz Rojkés de Alperovich, a través de un comunicado, como respuesta a las críticas que levantaron declaraciones suyas en torno a la destitución de Fernando Lugo en Paraguay y a las relaciones del ahora ex presidente con autoridades eclesiásticas de su país.

"Desde mi lugar siempre he apoyado y promovido el trabajo y esfuerzo de todas las religiones e instituciones, incluidas por supuesto la Iglesia Católica, en todos los ámbitos de la sociedad, tanto en Tucumán como en el resto del país, y lo seguiré haciendo. Lamento y me disculpo si alguna persona que profesa el catolicismo se ha sentido afectada", afirmó la senadora y presidenta Provisional del Senado de la Nación.

La esposa del gobernador, José Alperovich, agregó: "la crítica que he realizado fue exclusivamente referida a algunas autoridades de la Iglesia del Paraguay, que ha recibido a Federico Franco (nuevo presidente de Paraguay) luego del golpe institucional contra Fernando Lugo, y le ha manifestado su apoyo".

Las palabras de la primera dama tucumana provocaron una reacción tanto de referentes de la oposición tucumana como de particulares que profesan la fe católica. Sin embargo, la senadora insistió en que sus palabras estuvieron dirigidas para la cúpula eclesiástica paraguaya que avaló la designación de Franco, en lo que la parlamentaria tucumana entendió como un golpe institucional contra Lugo. Por la interpretación de sus dichos, la senadora llegó a ser denunciada por discriminación (artículo 1°- Ley 23.592) ante el Instituto Nacional Contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi).