CONCEPCIÓN.- Rosa Graneros (50 años) respira hondo e intenta mantener la voz firme. Pero la angustia la va ahogando y de repente se quiebra. Enseguida recupera fuerzas y lanza: "los criminales podrán estar en la cárcel, pero sus parientes van a tener la posibilidad de visitarlos, estar con ellos y conversar. Nosotros sólo podemos ir hasta una tumba a llorar a nuestra hija Cecilia, por culpa de estos salvajes".

La mujer es madre de Cecilia Elizabeth Britos, la joven de 18 años que fue asesinada hace un año en La Cocha, por dos hombres que ahora están aprehendidos y a disposición de la justicia. El fiscal Edgardo Sánchez, del Centro Judicial de Concepción, tiene elementos valiosos que incriminan en el hecho a Roger William Doldan y a Luis AlbertoAguilar. A lo largo de un año, la familia Brito debió soportar las vicisitudes que se dieron en una investigación que recién ahora echa luces sobre un caso que conmovió a esa ciudad. Rosa habló con LA GACETA sobre esa herida en su familia. Acompañada de su esposo Paulino Britos (52 años) trató de pelearle al ahogo, palabra tras palabra.

- ¿Está satisfecha con los avances de la investigación?

- De a poco se está aclarando todo, aparecen los salvajes. - ¿Cómo vivió los meses deestancamiento de la causa?- Fueron tiempos duros, en los que la desilusión se sumaba a la ausencia de Cecilia. Cuesta creer que las mismas personas que ahora están detenidas siguieron su vida normalmente, como si no hubieran hecho nada.

-¿Cree que había personas que ampararon a los homicidas?

- No sé si había gente que estaba tapando a los asesinos. Lo que sí hubo es algunos cambios en la causa. De todos modos, sabíamos que había que esperar. En su momento quizás el hecho de que la fiscala Cecilia Tasquer, que estaba en el caso, haya pasado a jueza, demoró el avance de la causa. Pero afortunadamente luego se hizo cargo el fiscal Sánchez.

- ¿Tenía alguna versión de cómo había sucedido el hecho?

- Siempre nos llegaban comentarios que se repetían en el pueblo. Todos apuntaban a las mismas personas que ahora están detenidas. Cuando se hizo cargo de la causa el fiscal Sánchez, las investigaciones comenzaron a dar algunos frutos.

- ¿Los detenidos que ahora está involucrados en el crimen, cómo eran vistos en el pueblo?

- Algunos vecinos al parecer los respetaban, los consideraban buena gente. Digo esto porque a muchos los vi tomando café o compartiendo reuniones con ellos. La hermana de Roger Doldan iba a la escuela con una de mis hijas y, este año, el mismo acusado también se inscribió en el colegio de otra de mis hijas. Ese hecho nos daba miedo. No sé lo que se le cruzaba en la mente a ese muchacho al procurar andar cerca de ella. - ¿Recibieron algún tipodeamenaza?- No, hasta ahora no. Igual nos cuidábamos. Los hijos siempre iban acompañados a la escuela. Teníamos temor porque sabíamos que los criminales andaban sueltos. Ahora estamos más tranquilos. - ¿Tuvieron apoyo de la comunidad?- Sí; mucha gente estuvo al lado nuestro. Nos acompañó en todas las marchas que realizamos para pedir por el esclarecimiento del caso. Muchas voces se alzaron pidiendo justicia por nuestra querida hija. - ¿Qué piensa de los acusados?- Que son personas peligrosas que no merecen salir en libertad de lo que le resta de su vida. Cuesta creer que sus parientes no sabían lo que hicieron. Como madre sé en lo que andan mis hijos. Por eso no entiendo la conciencia de quienes sabían sobre el crimen que habían cometido y lo peligrosos que son. A algunos conocidos los puedo entender porque sé que los tenían amenazados. (C)

Hipótesis, demoras y detenidos

Cecilia Britos fue hallada sin vida el 12 de junio de 2011 en una cancha del barrio Ejército Argentino de La Cocha. Presentaba signos de violencia y abuso.

La noche del crimen fue detenido "Chaveta", que había perseguido a Cecilia en un boliche. Dos meses más tarde, pericias de ADN dirían que era inocente.

Aunque había varios sospechosos, la causa estuvo casi paralizada, hasta que el fiscal Edgardo Sánchez se hizo cargo y la investigación volvió a reactivarse.

El comisario Pedro Gómez, jefe de la comisaría local, encabezó los interrogatorios que permitieron determinar que hubo un plan para encubrir el crimen.