A menudo son blanco de las críticas de un sector de los adultos. Se cuestiona su imprudencia, su rebeldía, su inmadurez, su irrespetuosidad. En los últimos lustros, se los ha señalado como superficiales, desinformados, carentes de iniciativas edificantes, descomprometidos con la realidad y las nobles causas, como si las generaciones mayores no tuviesen ninguna responsabilidad. Los jóvenes son fustigados desde tiempos inmemorables. En la antigua Grecia, el famoso médico Hipócrates sostenía que "los jóvenes de hoy no parecen tener respeto alguno por el pasado ni esperanza alguna para el porvenir". No sin humor, George Bernard Shaw afirmaba que "la juventud es una enfermedad que se cura con los años", mientras Georges Bernanos decía que "cuando la juventud pierde entusiasmo, el mundo entero se estremece. También se refirieron a esta primavera de la vida, George Herbert, quien sostenía que "la juventud vive de la esperanza; la vejez del recuerdo", mientras que Quino, dice: "Tal vez algún día dejen a los jóvenes inventar su propia juventud" .

El martes, durante un acto oficial en la Escuela Normal "Juan Bautista Alberdi" en el que se entregaban computadoras, presidido por la ministra provincial de Educación, se produjo una inesperada discusión entre la funcionaria y un grupo de estudiantes. Cuatro alumnas habían levantado un cartel que decía: "Yo también quiero ver (a) Lanata", haciendo referencia al programa "Periodismo para Todos", que conduce por Canal 13 el periodista Jorge Lanata, y que no es retransmitido por Canal 10 de Tucumán, propiedad de la Universidad Nacional de Tucumán y del Gobierno provincial. La ministra invitó a las adolescentes a subir al escenario para que explicaran los motivos que las llevaron a exhibir esa pancarta. Lejos de amedrentarse, aceptaron el convite. "Ella nos llamó de una manera autoritaria... Lo único que queríamos decir es que nos parece mal que se censure un programa que se transmite por un canal de aire; es muy extraño que esto suceda en democracia", sostuvo una estudiante. Antes de concluir la discusión, una docente de la escuela habló de la libertad de expresarse y desacreditó a Lanata. Por su parte, la ministra señaló que no se trata sólo de hablar de democracia, sino de ejercerla. "Por eso llamé a los chicos para que pasen al frente y hablen. Además, los chicos no siempre tienen la posibilidad de hablar con una ministra. Si no hay diálogo no construimos educación, no construimos ciudadanía y no construimos un país".

Nos parece saludable esta espontánea participación de los alumnos. Una vez más ellos reflejan una juventud pensante, que está lejos de consumir la estupidez y la moda de los cinco minutos de fama con las que son bombardeados constantemente. Lo que se censura -aunque no sea en forma expresa- genera una natural curiosidad por lo prohibido. Por otro lado, la autoridad no tiene por qué enojarse con la opinión de los jóvenes si esta es vertida en forma respetuosa. Desde 1983, cuando la democracia retornó felizmente a la Argentina, los argentinos tenemos la libertad de expresar las ideas y debemos defenderla de los resabios autoritarios que aún imperan en nuestra sociedad. Bienvenido sea este debate entre una ministra con los jóvenes y sería bueno que se repitiera a menudo. "Los jóvenes son los maestros del entusiasmo y de la esperanza", decía el arzobispo brasileño Dom Helder Camara. Conviene no olvidarlo.