A una semana del cruce, en las calles de Tafí Viejo continúa repicando el eco de la polémica que protagonizaron uno de los párrocos de esa ciudad y el intendente. Sin embargo, los representantes de ambas instituciones tuvieron un acercamiento tras el episodio que se desencadenó durante las celebraciones patronales de San Antonio, el miércoles pasado. En esa ocasión, el sacerdote Julio Barbarino -en su homilía- se refirió a los problemas sociales que afectan al municipio. Inmediatamente después, Javier Pucharras, brindó un discurso en el que criticó a la Iglesia Católica.

El intendente habló con LA GACETA y le bajó el tono a la discusión. Conciliador, consideró que sólo se trató de un intercambio de opiniones sobre el rol de cada una de las instituciones en la sociedad. "Está totalmente superado", sentenció. Ocurre que el viernes, la Iglesia taficeña solicitó una audiencia con el jefe municipal y la cita ya se concretó. "Me reuní con los párrocos de la ciudad (Barbarino, Roberto Espeche y Julio Albornoz). Reflexionamos sobre lo ocurrido. Somos personas que circunstancialmente estamos frente a instituciones con mucha representatividad. Acordamos trabajar como hasta ahora en los reclamos de la gente", comentó. Pucharras reconoció los problemas que hay en la ciudad, pero advirtió: "en muchos de los aspectos a los que se refirieron están trabajando los gobiernos municipal, provincial y nacional. Según enumeró, en la homilía se había hecho referencia a la inseguridad; a los problemas en la atención de salud; a la corrupción y a la drogadicción. "Nunca alcanzamos a llegar a todos los sectores, pero trabajamos en eso", explicó. Recordó que instalaron un centro de monitoreo, que habilitaron un Policlínico y que impulsaron operativos antidrogas, entre otras medidas. Pucharras aseveró que no pretendía abrir una discusión ni mucho menos generar divisiones en la sociedad. "Sólo quería decir que tenemos errores pero que también miremos los nuestros y que, en forma conjunta, tratemos de resolverlos", concluyó.