No era una final y no se oían voces ni exclamaciones; pero seis televisores de la redacción estaban enfocados en San Lorenzo-Independiente primero, luego en Rafaela-Racing y Boca-Arsenal. Por ahí se oían comentarios sobre goles y resultados de otros partidos y a medida que pasaban los minutos San Lorenzo se salvaba o caía en la Promoción, y luego Boca veía esfumarse su liderazgo. Uno se exaltó y dijo "¡Uh, la camiseta amarilla... yeta toda la vida!", pero la atención estuvo en lo que se viene tras este cambiante fin de semana: se habló de que podría ocurrir la paradoja de que Tigre fuera campeón de Primera y al mismo tiempo caer en Promoción; de que River e Instituto podrían tener ascenso directo el sábado, aunque ninguno de los punteros de la B tiene asegurado nada. O sea: no había dudas de que el fútbol copaba la partida: pero el interés, verdaderamente, más que en los goles, estuvo en el cálculo de las probabilidades.