El día que se pueda hablar a cara lavada, sin ocultar la verdad por ocultarla porque sí nomás, el fútbol tendrá la transparencia de una playa virgen de esas que sólo se ven por el HD de Discovery. Mientras tanto, habrá que sufrir las interminables charlas de caset, lo eternos "vamos a trabajar el doble para salir de esta", etcétera, etcétera. En el fútbol se miente, y cómo, amigo.
De hecho, la pelota también sabe cómo hacerlo, pero cuando rueda acompañada de una suela digna. Ella puede borrar los bostezos de una película te terror de bajo presupuesto y transformarlos en alegrías, aunque sean pasajeras. Eso lograron la caprichosa y Diego Barrado después de una mágica emboquillada del 10 que unió el cuero con la red de Desamparados, para el 1-0 de un Atlético que rompía con el mito de su pésimo presente y, de paso, le salvaba las papas a un técnico que sólo en su pensamiento sigue firme. Ni el plantel ni los dirigentes lo bancan, sin embargo nadie se lo dice o ¿Si?
Y eso que ayer el equipo jugó para Atlético, para la gente, por el escudo. No para Llop. Salió a ganar contra uno de los peores clubes de la divisional. Desamparados le hace honor a su apellido. No caza una. Es demasiado débil, muy iluso cuando el agua empieza a taparle el cuello. Se desafora de mitad de cancha hacia adelante y desperdicia las pocas migajas de ilusión que cosecha. El "decano" compartió emociones con los sanjuaninos, desde el punto de vista de la efectividad. Fue muy superior en el palo por palo y dominó, aunque no lo confirmó en el marcador. Palacios, qué tarde la suya, mamita.
No embocó una el pobre delantero. Y lo lamentó él, el grupo, el DT y la gente. Porque a suspiros del cierre, Ceballos se mandó un centro con destino de gol. Cortó el aire y se clavó en el segundo palo de un Dei Rossi forjado con pies de cemento: 1-1. Error del arquero y de los volantes por dejar al centro delantero tirar un centro que él debía cabecear. Y error de los delanteros, que fallaron todo el año, como Llop armando un equipo que no le responde ni en las buenas.