Ricardo Arriazu cree que la pregunta del momento ya no es dónde está la economía; no tiene dudas de que el país transite actualmente por un ciclo negativo y cayendo desde fines del año pasado. Más bien se inclina por analizar por qué la Argentina, habiendo crecido tanto hasta el año anterior, hoy está ante la posibilidad de una caída mayor de la actividad. En ese ejercicio de probabilidades y escenarios, el economista y presidente de Ricardo H. Arriazu y Asociados, que mañana disertará en esta ciudad, dice que es necesario arrancar por la cuantificación de los impulsos que suben o bajan la demanda agregada. Y, en una charla con LA GACETA, el experto observa cinco impulsos que considera importante:

• El valor físico de la cosecha. Según el economista, esto depende del clima y de otros incentivos. La cosecha de este año, en volumen, es un 20% inferior a la del año anterior.

• Los términos del intercambio. Si se observa específicamente el valor de la cosecha, Arriazu señala que en 2011 creció U$S 15.000 millones respecto de 2010 y este año cayó a U$S 8.000 millones. En esto, indica, hay una mezcla de precios internacionales y de volúmenes de cosecha. Dentro de este contexto, se perdió cerca de 27 millones de toneladas de soja en el mundo. También caben algunas aclaraciones, dice el analista. "La soja, en realidad, está ligeramente por arriba del precio del año pasado; no así el maíz, el trigo, el sorgo ni el resto de los productos", acota. Ahora bien, Arriazu observa que las exportaciones seguirán cayendo en lo que resta del año y, en consecuencia, habrá menos oferta de dólares. Sólo en mayo, agrega, cayeron un 15%. "Si las exportaciones cayeron en torno de los U$S 6.000 millones, las importaciones tendrán que bajar en ese orden si el Gobierno decidió el mismo balance comercial", puntualiza. Y eso, en el escenario actual, explica las restricciones impuestas por el Estado que, al entender del experto, producen dos efectos: cae la recaudación de impuestos a las exportaciones, anticipos de Ganancias y de IVA y, además, al estar basado en insumos importados, la capacidad productiva y la producción misma comienzan a caer.

• Movimiento de capitales. El año anterior salieron del país más de U$S 20.000 millones en concepto de atesoramiento. Este año se redujo a un acumulado de U$S 4.000 millones, con lo cual se contrajo la salida de capitales. Pero ahora el Gobierno debe pagar el Boden 2012 y el cupón de PBI. "Esta es la época donde deberían estar juntando dólares y, como no lo están haciendo al ritmo deseado, decidieron ponerse más duro con el control de movimientos de capitales y sólo lograron asustar a la gente", indica. La confianza es la base de una economía pujante. Y si se resta, la población tratará de buscar un refugio para sus ahorros. Por eso, entiende Arriazu, una de las reacciones fue el protagonismo del mercado negro de dólares y, sobre todo, la salida de depósitos en esa moneda. Entonces, estaría perdiendo más divisas que las que hubiera cedido si es que no hubiera tomado la decisión de restringir. "En lo que va del año solamente ganaron U$S 380 millones de acumulación de divisas, perdiendo más de U$S 1.000 millones en el mes", señala el economista. Arriazu considera que hay dos cosas que la población busca: gozar de la vida y también de la libertad. "Cuando la gente se siente amenazada, reacciona", advierte. A la vez, acota que hay dos activos de corto plazo que le quedan al Gobierno: el nivel de reservas del Banco Central, que puede irse perdiendo de a poco, y el nivel de aceptación de la sociedad respecto de la gestión, que también puede perderse de a poco, pero que todavía ese grado de aceptación es grande.

• El fenómeno monetario. En los bancos, los créditos estuvieron creciendo menos que los depósitos. Y, por lo tanto, este factor ha sido tremendamente expansivo en la segunda parte del año pasado. Ahora es contractivo.

• La situación fiscal. Para hacer una política fiscal expansiva, el Gobierno tiene que tener recursos, pero la recaudación cae. Si se toma la del impuesto a las Ganancias de mayo, ha crecido un 6,5% en términos nominales.

Frente a estos impulsos, Arriazu señala que el segundo semestre del año puede ser peor que la primera mitad de 2012 desde el punto de vista de la recaudación y del ingreso de divisas relativas a importaciones. "Está claro que, en la segunda mitad del año, entre el Boden y el Cupón PBI, el Gobierno va a perder más reservas. En el año, van a terminar con una pérdida significativa", proyecta.