Los problemas son como el sol y como lo repite el mismo Juan Manuel Llop: no se pueden tapar con la mano. No es que Silvio Iuvalé se crea con el brazo suficientemente grande para hacerlo, pero al volante no le gusta entrar en detalles sobre lo extra futbolístico, aunque en este año, es imposible dejar de reconocerlo.
"Fue un semestre complicado. Tuvimos distintos escollos que hemos sufrido a lo largo de él, pero en el deporte ocurren momentos así. No nos quedó otra que seguir trabajando, consiguiendo nuestra puesta a punto y buscando el juego constantemente", aseguró el hombre de Ramallo, provincia de Buenos Aires.
Justamente, la consecuencia de esta pobre campaña hace que la importancia de una victoria ante Desamparados, mañana a las 16 en el Monumental no tenga trascendencia en lo inmediato, pero es el largo plazo y la despedida oficial ante la gente lo que motiva a los jugadores.
"Esperemos cerrar con una victoria en este último partido acá. Son tres puntos que van a servir mucho para lo que será el próximo torneo y muy valiosos para el futuro del club. Nos van a permitir terminar con más tranquilidad, y les servirá a todos", añadió el jugador que se perdió sólo un partido hasta ahora en la temporada.
Sobre su situación personal, el fin del torneo obligará a las partes a charlar, pero su deseo está claro. "En lo personal fue un año con un desafío muy grande para mí, pero la verdad me sentí muy cómodo acá y estoy agradecido a un club que me ha abierto las puertas", cerró Iuvalé.