Lo que viene en Atlético se parece a una proclama punk de comienzos de los años 70 en Londres: no hay futuro. O, mejor dicho, hasta los días inmediatos quedan demasiado lejos, como si una niebla de madrugada impidiera ver dos partidos más allá. Aventurar hoy lo que puede pasar en Atlético después de las dos próximas semanas, cuando termine el torneo, parece de ciencia ficción: ni siquiera Juan Manuel Llop sabe si seguirá. El técnico está en un laberinto. Según se desprende del diálogo que tuvo con LA GACETA después del desabrido 0-0 con Chacarita, pareciera que el propio Llop aún no definió si quiere seguir en estas condiciones. "Veremos, veremos", dijo cuando fue consultado sobre su futuro.

- ¿Es posible alguna otra depuración del plantel?

- Tenemos que ver qué sucede cuando termine el torneo. - ¿Depende más de los dirigentes o de vos? - Yo estoy bien, con muchas ganas de seguir, y me gustaría iniciar un proceso, pero hay que hacer un balance y sobre el final de esta temporada veremos.

Llop, que no quiere decir más de lo que debe, entregó un mensaje críptico respecto a su futuro. Con lo riesgoso (y hasta descortés) que supone interpretar las palabras omitidas deliberadamente por un profesional, se desprende que ni siquiera Llop sabe qué hará una vez que Atlético cierre su participación en la temporada tras los partidos ante Desamparados (sábado, a las 16) y Defensa.

Sin embargo, no hay que ser mago para advertir que Llop, que ya hizo una purga en el plantel, pretende varios refuerzos de primer nivel. La desacertada política de refuerzos en el mercado de verano, cuando el "decano" adquirió a dos delanteros (Cristian Palacios y Jairo Castillo) que convirtieron tres goles en 23 partidos en conjunto (dos el uruguayo, en 15; y uno el colombiano, en ocho), se convirtió en una bomba de tiempo para el futuro: el "decano", que comenzará la próxima temporada mirando de reojo los promedios, necesita reforzarse de manera urgente y en todas sus líneas. Su estructura actual no ofrece garantías.

¿Atlético necesita un goleador? ¿Ese fue el problema este año? "En verdad tuvimos muchos problemas. Fuimos un equipo muy irregular, pero hace ocho meses que nuestro goleador sigue siendo Sebastián Longo", aceptó el DT, en alusión a la sequía de los artilleros, pero ampliando las razones de la pobre campaña a una acumulación de diversos factores.

Atlético, con 92 puntos (a falta de dos fechas), comenzará la próxima temporada en el incómodo lote de los equipos con el promedio escuálido, junto a Merlo (94), Defensa y Justicia (93) Gimnasia (J) (85), Independiente (M) (82) y Chacarita (70, si es que no desciende), además de los que sólo sumen una temporada (los recién ascendidos, como Douglas Haig de Pergamino y Sarmiento de Junín) o ya acumulen dos torneos (Huracán, Guillermo Brown de Puerto Madryn o Desamparados, si se salvan ahora).

Esta vez no puede haber equivocaciones en la confección del plantel: Atlético será un trapecista sin red. Llop, que tiene contrato hasta octubre, lo sabe y tal vez ahí estén sus dudas para el futuro. Nadie quiere caerse contra el piso.

¿Juan Manuel Llop debe seguir siendo el técnico de Atlético?