Son amigos silenciosos de los seres humanos, de los pueblos y ciudades. Son de perfil bajo y a menudo se fijan en ellos cuando se convierten en mala noticia: una tormenta con viento derriba su ancianidad o alguna rama poderosa cae pesadamente sobre un vehículo, generalmente, sin provocar heridos, o sobre el tendido eléctrico dejando sin luz una cuadra. Sin ellos, la vida sería casi insoportable, los desiertos dan fe de ello. Ellos, por cierto, son más nobles que los hombres, dan más de lo que piden. Los tucumanos tenemos un sentimiento contradictorio con los árboles: nos gustan, pero a menudo los maltratamos o los depredamos.

El martes se celebró el Día Mundial del Medio Ambiente, y se llevaron a cabo una serie de actividades en la provincia que incluyeron plantaciones de árboles. Ayer, se presentó en el Centro Cultural Virla, la "Guía del arbolado de Tucumán", cuyo objetivo es crear conciencia acerca de la importancia de plantar el árbol adecuado en el sitio correcto de la ciudad. "Por sus propias características, no todos los ejemplares son aptos para cualquier lugar. Hay árboles, por ejemplo, que no pierden las hojas en el invierno y no permiten que pase el sol, cuando desearíamos que sí lo hicieran. Todo entra en la elección: el tamaño, el tipo de fruto, la caducidad de las hojas", dijo Alejandra Kortsarz, editora del libro junto con el docente de Biología Vegetal, Alfredo Grau. La obra, que contó con el auspicio de EDET, contó con la participación de profesionales de cinco facultades de la UNT. Una cartilla que resume el contenido del libro, se repartirá gratuitamente con la intención de que llegue a los hogares, empresas y la administración pública. Los autores de la Guía apuntan que no todos son beneficios los que brindan los árboles. También provocan la rotura de cañerías, de veredas, del tendido eléctrico, sus hojas obstruyen los desagües de las casas y en ocasiones, son causantes de alergias y plagas. En realidad, estos daños ocurren por negligencia del hombre que, por desconocimiento, ha plantado en las vereda un árbol de gran envergadura y raíces grandes. Las plagas suceden por falta de mantenimiento.

Sucede con frecuencia que los grandes ejemplares que han crecido inclinados llegan con sus ramas hasta la mitad de la calle y en algún momento, pueden ceder, como sucede en Bolívar al 700 o en Ayacucho al 700. Si se los podara convenientemente, se evitarían accidentes y se les prolongaría la vejez; no ocurría lo que sucedió con la caída las antiguas y enormes tipas de Chacabuco al 700.

En marzo pasado, informamos sobre la falta de mantenimiento de los 144 árboles que están en las ocho cuadras peatonales. La mayoría de estos están recién plantados, y como carecen del cuidado necesario se rompen o los inadaptados los quiebran.

La Dirección de Espacios Verdes Municipal informó que se plantaron más de 70.000 ejemplares en los últimos ocho años. Pero esta acción se ve con frecuencia perjudicada por el vandalismo, por la falta de mantenimiento, de detección de enfermedades y plagas.

Bienvenida sea esta guía del arbolado, realizada por expertos. La educación es siempre el punto de partida para cualquier toma de conciencia. Dicen que lo que se aprende de niño no se olvida más. Si el cuidado del medio ambiente se inculca desde la infancia es probable que las futuras generaciones sientan cariño por nuestra flora y fauna. De ese modo, el árbol será uno de los mejores amigos de los tucumanos.