Disenso. Es una palabrita que a esta altura del partido deberían haber aprendido todos. Uno entiende que no es fácil. Que ir al diccionario o buscarla por Internet puede llegar a ser engorroso en medio de nuestras actividades diarias. Pero hagamos el esfuerzo. Nos fijemos. Por ahí, quién les dice, podemos tener un país mejor. Porque nos falta aceptarla. A todos nos falta saber que existe y que justamente es uno de los pilares que, al menos la mayoría, intenta apuntalar para que esta democracia argentina, esa que recuperamos hace nada más que 29 años, madure.
Todos podemos pensar distinto. Es más, podemos estar de acuerdo sobre un punto en común, pero analizarlo de distintas formas. Hoy somos testigos otra vez de manifestaciones populares en contra de medidas del Gobierno. El famoso "cacerolazo" ganó las calles de Capital Federal, aunque no con la fuerza que empujó a De la Rúa fuera de la Casa Rosada. Y está bien que suceda. En democracia podemos mostrar disensos. Desde el disenso se puede crecer como sociedad. En el disenso se pueden encontrar elementos para mejorar lo que el otro pretende. Por eso no se entiende que alguien que tiene la libertad de salir a protestar pacíficamente termine golpeando a periodistas de la Televisión Pública. Y menos se entiende a quienes justificaron la paliza en que "el gobierno fue el primero en atacar a los ciudadanos".
En ese sentido, tampoco está bien que, por ser mayoría, desde el oficialismo se arrase con cuanto proyecto presenta la oposición. En la Nación o en la provincia. O, para no hacerlo tan político, respetar a quien pide a gritos a Riquelme para la Selección, o a quien todavía duda de que Messi es el mejor del mundo. Disenso. Aprendamos a escucharnos. Si el pueblo advierte que la inseguridad es su mayor preocupación, el Gobierno debería escucharlo. No es una "maniobra conspirativa". Si el Gobierno informa la cantidad de escuelas que se construyeron durante su gestión es un dato concreto, no es para esconder maniobras turbias. Disenso. Lo que está haciendo falta es respetarlo. Y tampoco es necesario que esté de acuerdo con esta columna. Pero tendrá los canales para decirlo. Estamos en democracia, y eso es invalorable.