BUENOS AIRES.- Hacía tiempo que el trámite de una ley bonaerense no resultaba tan plagado de tensiones, desprolijidades, maniobras políticas y rumores de los peores, como el que transitó en el último mes la norma que finalmente fijó aumentos en varios impuestos, un revalúo de los campos y permisos a las administraciones provincial y municipales para endeudarse. Y como era previsible, al cabo de un proceso tan tormentoso las consecuencias de la ley van mucho más allá de las efectivamente buscadas. Por lo pronto, han vuelto a colocar a la política -y muy especialmente al oficialismo- otra vez en un tembladeral de consecuencias imprevisibles.
En términos estrictos, la norma significará un moderado aporte para aliviar la crítica situación de las arcas públicas. Sumaría, de acá a fin de año, unos $ 1.000 millones para el Estado provincial, que afronta un rojo cercano a los $ 11.000 millones, y unos $ 500 millones para el conjunto de las comunas. Y les permitirá elevar la toma de financiamiento en $ 2.000 millones al Ejecutivo provincial y en $ 400 millones a los municipios.
Pero los aspectos eminentemente políticos que rodearon al trámite legislativo dejaron un saldo de internas, broncas y desconfianzas que alcanzan a todas las fuerzas políticas con representación legislativa. La decisión de la Casa Rosada de que Daniel Scioli estableciera el revalúo de los campos a través de un decreto, estuvo fuertemente dirigida a elevar el costo político que pueda recaer sobre el gobernador por un aumento de impuestos "fuera de temporada" como el que se comienza a aplicar.
La idea de que el revalúo fuera firmado por Scioli, "nacida" cuando la ley ya había sido aprobada por el Senado, contó primero con el visto bueno de Cristina y se convirtió luego en una orden de la Presidenta, que dejó en claro de ese modo quién manda sobre la tropa legislativa bonaerense, aún con referencia a cuestiones netamente provinciales.
En ese proceso, con todo, Scioli obtuvo algo a cambio: el compromiso de la Casa Rosada de contribuir al financiamiento de la Provincia con unos 4 mil millones de pesos "extras" a lo largo de este año.
Pero fueron sin duda los rumores sobre el presunto pago de sobornos en Diputados los que convirtieron a esta ley en una bomba de tiempo que había comenzado a detonar en el marco de la guerra entre el poder "K" en la Legislatura y Scioli. La difusión de una foto que mostró esos mensajes puso al asunto en el centro de una polémica, que estalló cuando Ottavis "se defendió" con comentarios, sobre el posible pago de sobornos, que ponían nítidamente bajo sospecha al propio gobernador. (NA)