El estreno de hoy en una cumbre europea del presidente de Francia, François Hollande, se prevé complicado. Una de sus ideas estrella, la creación de eurobonos para salir de la crisis, chocará contra la fuerte resistencia de la canciller germana, Ángela Merkel, que si bien los considera positivos, cree que todavía son prematuros.
Para el convocante de este plenario, en el que no se tomarán decisiones aunque sí se fijarán posturas, el titular del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, tampoco será una cita fácil. Pretende fomentar el debate sobre cómo superar la crisis que golpea con fuerza a la Unión Europea (UE), pero se ha encontrado con un terreno de batalla dialéctica abierto entre los dos grandes: Alemania y Francia.
Lo que en principio estaba destinado a ser una cena informal de trabajo, bautizada como "consejo informal" centrado en el crecimiento y el empleo, podría derivar en un enfrentamiento conceptual entre la facción pro eurobonos y el grupo contrario a la idea de financiar el crecimiento con deuda.
El aterrizaje de Hollande en la pista europea no podía ser, en ese sentido, más accidentado. Merkel reiteró ayer que el debate de los eurobonos no entra oficialmente en la agenda de la cumbre. Además, la ministra austríaca de Finanzas, Maria Fekter, mandaba un recado directo a París: "¿crecimiento financiado con deuda? Eso son recetas pasadas". La funcionaria, aliada tradicional de Berlín junto a Holanda y a Finlandia en el acorazado de la austeridad, fue incluso más allá, y calificó abiertamente de "tontería" el proyecto abanderado de Hollande.
La Comisión Europea, en un incómodo centro del terreno de juego, transmitió ayer un mensaje diplomático y conciliador. Los eurobonos no son la "solución inmediata" a la crisis, comentó Olivier Bailly, vocero de Bruselas. "Seguimos pensando que las euro-obligaciones son un elemento importante para asegurar la estabilidad financiera de la eurozona", matizó.
El comisario de Asuntos Económicos de la UE, Olli Rehn, reiteró que el objetivo es tener unas finanzas públicas saneadas con un déficit menor al 3% del PBI y de una deuda pública por debajo del 60%.
Aunque el mensaje oficial de Berlín es que los eurobonos no son el tema de la cumbre, entre bambalinas la lectura es inversa: sí lo serán, y quizás uno de los grandes asuntos junto a la búsqueda de la fórmula que combine austeridad y crecimiento para escapar de los vericuetos de la crisis en Europa, que parece mutar cada semana y hacer surgir nuevos problemas.
En el campo de los socios favorables a Hollande, se colocan Italia o España. Y no solo está a favor el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, acosado por un catálogo de malas noticias económicas en el país, sino también la oposición socialista. Otros temas sobre la mesa serán la hipótesis de crear una "tasa Tobin" europea aplicable a las transacciones financieras o un aumento del capital del Banco Europeo de Inversiones.