"No me gustaría estar en su lugar", bromea Horacio Aragón.

Observaba el cuerpo despojado de la piel de un varón, que pareciera que se hubiese quedado congelado en medio de un saque de tenis. Junto con su mujer, Débora, y su hija, Abigail, de cuatro años, van adivinando cada uno de los órganos del cuerpo.

A la pequeña le impresionan la panza y los intestinos, que parecen una larga manguera enroscada. "Es reloco que haya sido una persona viva", reflexiona Horacio, chofer de colectivo. Débora explica que está acostumbrada a ver cuerpos sin vida porque trabaja en un hospital.

Más adelante, en una vitrina que contiene varias cajas torácicas, Gerardo Boscarino -estudiante de Medicina- explica detalladamente dónde se encuentra y qué es la famosa paletilla. Eugenia González, María Boero y Andrés González lo escuchan atentamente. Cuenta que en los niños es un cartílago que a veces se hunde. Entonces, para curarlos los dan vuelta para que la presión de los órganos expulse el cartílago hacia afuera y vuelva a su lugar. Con el tiempo se convierte en hueso. En términos médicos esa es la famosa caída de la paletilla. Muy instructivo.

Cada uno de los visitantes explora y se asombra con todo lo que ve.

¿Estos cuerpos revelados son arte o una clase de anatomía? Podrían ser ambas cosas, perfectamente. La ambientación está preparada para que te sumerjas en un clima de museo: una escenografía íntima con luces en dirección a cada una de las piezas. Sólo que los objetos no han sido creados por un ser humano, sino que se trata de cuerpos reales que pertenecieron a personas vivas. Esto es, quizás, lo que funciona como imán y mueve a que millones de curiosos en todo el mundo hayan visitado la muestra desde que abrió en 1996.

"En Tucumán lo que se puede ver es una parte de esta gran exhibición: ocho cuerpos enteros y más de 100 órganos", explica Lucas Capalbo, uno de los productores. Ninguno está en formol, sino que los cuerpos fueron preservados por un sistema de plastinación. Se trata de un proceso mediante el cual se reemplazan los fluidos corporales por un polímero de silicona. Poco a poco ese cuerpo se convierte en plástico. Esto permite que se conserven intactos y por muchos años.

"Provienen de distintas partes, la mayoría son cuerpos donados a las universidades y NN. El plastinado se lo realiza en Estados Unidos, en China o en Alemania", cuenta Capalbo. En este caso, la mayoría tiene rasgos orientales, lo que permite inferir el origen de los cuerpos. "Que no nos extrañe reconocer en alguna próxima muestra caras más occidentales", comentó el productor.

Todo es 100% real, menos los ojos, porque son difíciles de conservar. "Los cuerpos enteros simulan alguna posición artística para que podamos ver cómo funciona el cuerpo en diferentes situaciones", agrega.

¿Cómo somos debajo de la piel?¿Cuál es el aspecto de los músculos? ¿Cómo se ven los pulmones?¿Cuál es la distribución de los órganos? Si querés sacarte la duda dale una oportunidad a esta muestra y conocé qué tienen para revelarte estos cuerpos.