En los últimos lustros, hay flagelos sociales que caminan a paso redoblado y, hasta el momento, no se han encontrado las respuestas o no se han encarado las acciones acertadas para cerrarles paso. El consumo de sustancias ilegales se ha incrementado de manera preocupante entre los estudiantes de colegios secundarios, de acuerdo con un relevamiento nacional de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) dado a conocer recientemente.

El informe revela que en la última década se triplicó el consumo de marihuana y se duplicó el consumo de alcohol. Indica que el 63,4% de los estudiantes secundarios admitió haber ingerido bebidas alcohólicas en el último mes, mientras que en 2001, el 30% de los alumnos había reconocido haber abusado de la bebida. Entre las mujeres, el abuso de alcohol se triplicó.

El estudio señala que en 2011, el 12% de los alumnos probó sustancias ilegales por lo menos una vez. Entre los alumnos de 17 años o más, el índice se eleva al 20%, lo que significa que dos de cada diez estudiantes salen del colegio secundario habiendo probado alguna droga prohibida. El relevamiento de la Sedronar se efectúa cada dos años desde 2001 en todo el territorio nacional. Ese año reveló que el 5,2% de los alumnos habían consumido drogas.

El relevamiento también tuvo en cuenta el grado de atención que los padres les brindan a sus hijos y su influencia en el consumo. El índice de ingesta de sustancias de los jóvenes contenidos por sus progenitores alcanza el 4,4%, frente al 52,7% de quienes reciben menor atención y cuidado. Se concluye que a medida que la protección aumenta, el consumo decae.

Según el titular de la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones, cuando un consumo se naturaliza, por un lado, se hace común y, por otro, se pierde la noción de peligro que se le suele asignar. "Lo que no entiende mucha gente es que cuando se naturaliza una costumbre es difícil de manejarla con el criterio de 'está prohibido'", afirmó y agregó que se debe introducir el tema de las adicciones en la educación formal, pero de forma inteligente, por ejemplo, en química, mientras estudian algún proceso relacionado se les puede enseñar los efectos del consumo. "Hay que enseñarles sin la necesidad de decir 'ahora vamos a hablar de drogas'", señaló. La Sedronar, por su lado, propone capacitar a coordinadores de turismo estudiantil y distribuir información entre padres y docentes sobre la prevención y detección de adicciones; también anunció que se implementará la prevención desde primer grado.

La educación es el punto de partida para el desarrollo del hombre, permite que este pueda alcanzar su dignidad y libertad; es también el motor del progreso de una sociedad. Pero esta labor educativa referida a la salud debe ir acompañada por un incremento de la actividad deportiva. Debe formar parte de una política de Estado integral que promueva actividades culturales, tareas solidarias, visitas o entrevistas a adictos en crisis o recuperados o que estos últimos recorran los establecimientos educativos entregando su testimonio. Se trata también de incluir a los padres en el hecho educativo y que estos participen activamente. De ese modo, los alumnos se sentirían más acompañados por sus progenitores. ¿Qué hará falta para que las autoridades decidan tomar el toro por las astas para preservar la salud de nuestros niños y jóvenes?