No estoy de acuerdo con la presencia policial dentro de las escuelas. Se debe hacer prevención, atención y no represión. Si bien las escuelas son abiertas, y hay conserjes que cuidan los accesos, en muchos establecimientos ponen llave o candado para controlar quién entra y sale. Los docentes hacen conocer sus cronogramas de atención a los padres y organizan talleres para las familias. Es verdad que la familia y la sociedad han cambiado. En el ámbito educativo se cuenta con personal capacitado del Gabinete Psicopedagógico Interdisciplinario y del Servicio de Asistencia Social Escolar, dedicado a atender las problemáticas de los niños y adolescentes, se necesitan más de estos profesionales en forma permanente en las escuelas que se encuentran en riesgo social. Pero no policías. Estos deben estar fuera de la escuela protegiendo a la institución, sobre todo durante el dictado de clases , y no sólo a la entrada y salida y cuando se disponga de móviles. La falta de serenos y de custodia permanentes derivan en situaciones peligrosas, algunas relacionadas al robo y a la venta de sustancias ilegales, sobre todo en las escuelas secundarias.