CAMP DAVID.- El Grupo de los 8 (G-8) fijó ayer como "imperativo" para la salida de la crisis la promoción del crecimiento y la creación de empleo como acompañantes de la consolidación fiscal, a la par que subrayó su interés por que Grecia siga dentro de la eurozona. "Coincidimos en la importancia para la estabilidad y recuperación globales de una zona euro fuerte y cohesionada y afirmamos nuestro interés en que Grecia permanezca en la eurozona a la par que cumple sus compromisos", dijeron los líderes del G-8 reunidos en Camp David, EEUU, al término de sus primeras sesiones de trabajo, centradas en la economía en general y en la crisis de la eurozona en particular.
Un mensaje que también especificaron posteriormente en sus comparecencias individuales. "Todos los miembros del G-8 quieren que Grecia siga en la eurozona", aseguró la canciller alemana, Angela Merkel, en declaraciones en medio de las deliberaciones en la residencia de descanso presidencial estadounidense.
"El deseo es que Grecia siga en la zona euro", coincidió el presidente francés, François Hollande.
Pero mientras Merkel recordaba que la condición para ello es que Atenas cumpla con sus obligaciones -"eso lo han dicho todos aquí", aseguró-, su colega galo apostillaba que también Europa debe seguir acompañando al país heleno "para estimular su crecimiento". Hollande lleva repitiendo esta palabra de forma insistente desde su llegada el viernes a EEUU para reunirse primero en privado con el afitrión, Barack Obama -que también aboga por incluir este elemento en la receta de la salida de la crisis- y participar luego en el G-8 y en la posterior cumbre de la OTAN en Chicago. Y que, por fin, vio incluida de forma destacada en el comunicado oficial del G-8 sobre su visión de cómo debe mejorarse la coyuntura global y la europea muy en particular.
En su declaración conjunta, los jefes de Estado de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia, calificaron en este sentido como "imperativo, promover el crecimiento y los empleos". "Nos comprometemos a dar todos los pasos necesarios para reforzar y revigorizar nuestras economías y para combatir las tensiones financieras", agregaron.
"No habrá crecimiento sin confianza y no habrá confianza sin crecimiento", subrayó posteriormente Hollande en rueda de prensa en Camp David.
"Considero que este G-8 ha sido útil, fructífero y nos ha permitido enviar un doble mensaje de confianza y de crecimiento", valoró.
Pero inmediatamente después, Merkel puntualizaba que el crecimiento debe ir de la mano también de la austeridad. "El mensaje es que la consolidación y el crecimiento son las dos caras de la misma moneda", resumió Merkel. "Estuvimos completamente de acuerdo en que necesitamos las dos cosas", agregó. Y es que sobre todo con la llegada de Hollande al Elíseo esta misma semana, Merkel ha visto cómo aumentaban los cuestionamientos tanto en el resto de Europa como incluso en la misma Alemania a su priorización de la austeridad y la tijera.
Muestra de que en el G-8 no se han logrado superar todas las diferencias es, de nuevo, el comunicado conjunto sobre la economía, donde los mandatarios admitieron implícitamente las diversas posiciones al destacar su "reconocimiento de que las medidas adecuadas no son las mismas para cada uno" de los miembros del G-8.
En este sentido, dijeron "saludar" la actual discusión en Europa "sobre cómo generar crecimiento, a la par que se mantiene un compromiso firme para implementar la consolidación fiscal sobre una base estructural". "A todos nos interesa el éxito de las medidas específicas para reforzar la resistencia de la eurozona y el crecimiento en Europa", aseveraron. (DPA)