Desaceleración de la economía, en un contexto de inflación creciente y frente a una fuerte presión oficial sobre el mercado cambiario. Eso es, según los economistas consultados por LA GACETA, un cóctel demasiado peligroso para el rumbo económico de la Argentina. Y, en cierta medida, le está poniendo un gran signo de interrogante a la economía que se viene.

Los indicadores son más que un indicio de la retracción. Fausto Spotorno, economista jefe de Orlando J. Ferreres & Asociados, señala a nuestro diario que, en lo que va de la temporada, hubo una caída de la cosecha agrícola, además de una evidente desaceleración en la industria por tres razones: Brasil, las exportaciones y la apreciación cambiaria. Otro tanto sucedió con la construcción, una actividad que también sintió el efecto de la presión sobre el dólar, con menor operatoria inmobiliaria. "Resulta cada vez más evidente que la actividad económica del país está evidenciando fuertes señales de desgaste. La producción de bienes cayó 2,4% ligado a la menor cosecha agrícola, la caída en la producción industrial y la fuerte desaceleración en la construcción. De esta forma, el modesto crecimiento que registra la economía es sostenido, por el momento, por los servicios, (especialmente Intermediación Financiera y Comercio) que se expandieron en abril un 2,8% anual", señala el informe de Orlando Ferreres que, en abril, dio cuenta de un avance de tan sólo el 0,6% en el Producto Bruto Interno (PBI).

Spotorno considera que el tipo de cambio seguirá dando que hablar. "Es posible que sigamos viendo un aumento en la brecha entre el dólar oficial y el paralelo, porque la política monetaria es clara: seguir emitiendo para financiar al Tesoro". Esto, desde la perspectiva del economista, tarde o temprano, puede conducir hacia un acomodamiento del valor del dólar oficial hacia el nivel del paralelo.

En el contexto económico actual, paradójicamente, la mayor disponibilidad de dólares le da aire a la política económica para ensayar una gestión fiscal algo más expansiva en el margen, sin necesidad de generar nuevas connotaciones negativas sobre el crédito público de la Nación, indica un reporte del estudio Bein & Asociados. "Si bien el freno a las importaciones impacta de lleno sobre la recaudación impositiva (al menos 3 puntos porcentuales en abril), el uso del Banco Central para financiar la brecha fiscal amortigua en el corto plazo los efectos negativos", puntualiza. No es el caso de las provincias, aclara, donde el rendimiento actual de sus bonos las aleja del financiamiento de mediano plazo y quedan supeditadas a la "ayuda condicionada" de la Nación y/o a la colocación de letras de cortísimo plazo en moneda local en un contexto donde las tasas de interés en pesos se sostienen en niveles negativos. "En este contexto, la emisión de bonos empieza a ser ensayada en algunos distritos como mecanismo para cancelar deudas con proveedores", remarca.

El agro puede traerle cierto respiro a la actividad económica para el segundo semestre del año. Los dólares del campo tal vez contribuyan a calmar la ansiedad del Gobierno por hacerse de dinero y financiar sus gastos, en un período de desaceleración. No obstante, hay una materia que sigue pendiente desde hace años y que -en el mediano y largo plazo- seguirá condicionando el rumbo económico: la cuestión energética. "Solucionar ese gran problema puede brindarle al país una salida hacia el crecimiento. Y si no tenés tasas de expansión, toda la economía se hace cuesta arriba", puntualiza Spotorno.