El restaurante chino de Salta 116 no habría sido clausurado por la presencia de ratas en su cocina, sino por problemas de higiene y la falta de carnet de sanidad de sus empleados. Así lo aseguró Ye Kejing, quien desde el 9 de mayo pasado es el propietario del local que permanece cerrado por refacciones, dijo.

El 12 de mayo nuestro diario hizo público un video subido a YouTube, en el que se veía a empleados del local con crías de ratas. También fueron subidas a Facebook fotos de insectos, suciedad y de los baños en pésimo estado. Pero el video -dijo- apareció en venganza de los empleados del antiguo propietario. 

Ye Kejing se presentó hoy en LA GACETA con documentación que probaría lo que dice. Entre otras cosas, mostró las actas de infracción de Dipsa fechadas el 15 de marzo. Allí consta que la clausura obedece a la falta de carnet de sanidad de un empleado y a las condiciones higiénicas dle local.

Estando clausurado el restaurante, Ye Kejing se lo compró a Zhang Qiugu, quien durante casi una década fue su propietario.

"Está muy feo el lugar y si, se ve que estaba sucio. Pero no sabía que había tanto problema, eso quema el negocio, no es bueno", afirmó el empresario que tiene en Río IV, Córdoba, un local del mismo rubro.

Ye Kejing visitó nuestro diario acompañado por Carlos Acosta, abogado del anterior dueño. Este afirmó que el video y las fotos de las ratas fueron "armados" por empleados que fueron echados por el anterior dueño. "Está todo en regla y claro; fueron indemnizados, pero como querían que los contrataran de nuevo hicioeron esto, que es mentira", remarcó el letrado.

Ye Kejing  pidió que sea aclarado correctamente este aspecto, ya que hasta un funcionario municipal le dio crédito a la versión. "Lo del video de las ratas es cierto", había afirmado el subdirector de Dipsa (Dirección de Producción y Saneamiento Ambiental municipal) Elio Cuozzo.

En Facebook apareció ahora otro video en el que el antiguo propietario parece justificar que sigue trabajando a pesar de no tener cámara frigorífica, lo que ocasionaba que la comida tuviera gusanos, según la conversación que se escucha. LA GACETA ©