El olor del asado que les invitó el jueves el gobernador, José Alperovich, a los legisladores fieles a su conducción ha llegado a la Cámara. Pero lo que se respira en el nuevo edificio de ese poder no es el seductor aroma de la carne sobre la parrilla. En realidad, por los pasillos de la Legislatura sobrevuela el perfume de una polémica que recién empieza.

En aquella cena, el mandatario delegó en el bloque Tucumán Crece la decisión de reformar la Constitución provincial (modificada por última vez en 2006), para que se habilite a la reelección indefinida de legisladores y, eventualmente, del titular del PE. Cuando trascendieron los detalles del agasajo alperovichista, los opositores (entre ellos los radicales José Cano y Silvia Elías) salieron al cruce con duras críticas.

Pero ahora el oficialismo recogió el guante. El alperovichista Marcelo Caponio (titular de la comisión de Asuntos Constitucionales, que debería analizar un eventual proyecto reformista) cargó contra los radicales. "En vez de preocuparse por las decisiones que adoptemos los que tenemos la responsabilidad de gobernar el país y la provincia, háganse cargo de sus propias decisiones y errores", dijo. Y disparó: "los que tienen que trabajar en serio son ellos (en alusión a Cano y Elías de Pérez), ¿o no entienden los resultados de las urnas? No es casualidad que el pueblo le haya dado la espalda al proyecto político que encabezan".

A la vez, el legislador demócrata cristiano José Páez insistió con los cuestionamientos a la avanzada alperovichista. "Una Constitución es un contrato social de una comunidad con el Estado, y no es posible que responda al interés mezquino de avanzar a la reelección indefinida, que sólo trae consigo la arbitrariedad y la negación de la República, ya que en este sistema hay periodicidad de los funcionarios y la reelección indefinida es la perpetuidad de éstos", expresó.

Por su parte, el legislador Federico Romano Norri (UCR) opinó que la agenda del Poder Ejecutivo debería tener otras prioridades. "Tucumán necesita recuperar el respeto por sus instituciones y por el funcionamiento republicano de los poderes del Estado. La Constitución está para cumplirla y no para utilizarla como una manual que puede ser cambiado al servicio de los intereses de turno", dijo el parlamentario opositor.