"Mil carcajadas y alguna que otra lágrima". Rodolfo Ranni sintetiza así el espíritu de "La noche de la basura", la obra de Beto Gianola que se verá esta noche en el teatro Alberdi.
Es la historia de un viejo matrimonio que espera ansioso la noche de casamiento de su único hijo, pero mientras aguardan una llamada un diálogo cruel y violento se desata entre ellos. "¿De qué te reís?", le pregunta uno al otro. Y este responde: "es que cuando nos decidimos a hablar sale toda la basura". "Todo está planteado en un tono que no es dramático, porque finalmente, la pareja se quiere", revela el actor.
Ranni y Ana Acosta, con la dirección de Carlos Evaristo, dan vida a la pareja, que ha pasado la vida atendiendo a su único descendiente.
Durante la charla telefónica con LA GACETA, el veterano actor respondió las preguntas con mucho humor, riéndose y dando cuenta de su ansiedad por atacar las famosas empanadas tucumanas.
- ¿Preferís la comedia?
- Cuando me llegan trabajos elijo lo que más me convence. Pero no necesariamente son comedias; me gustan, es verdad, pero no es que las prefiera por sobre otros géneros. Cuando estoy trabajando en dos o tres cosas distintas al mismo tiempo voy matizando. Así, cuando hacía "Zona de riesgo" (que era un drama) en la televisión, buscaba en el teatro roles cómicos, como para ir compensando.
- ¿Cine, teatro o televisión?
- El cine me gusta mucho; tiene una magia en la que uno se involucra. El teatro es la cosa inmediata, donde podés verle hasta la cara al espectador. En la televisión me muevo como pez en el agua. Son todos géneros muy distintos.
- Dijiste 'como pez en el agua'... Te sale de taquito entonces…
- ¡¡¡Nooo!!! ¿De taquito? Nada. Pasa el tiempo y uno se pone más nervioso, porque vas asumiendo mayor responsabilidad.
- A propósito, ¿sufriste alguna vez pánico escénico?
- ¡¡Sí!!! Claro que sí. Me sucedió cuando trabajaba en "Equus", en el monólogo final, pensaba qué sucedería si saliera del escenario en ese momento, qué pasaría con el público; sí que lo he sufrido y he pasado pánico escénico…
- Y esos momentos, ¿cómo los superás?
- Hablando de otras cosas. Pero una vez que entrás al escenario ya sale el personaje.
- ¿Podés escindirte con facilidad?
- Hay que hacerlo por una cuestión de salud mental. Me ha pasado que Ranni actor tenía 40 grados de fiebre, pero cuando hacía el personaje esa fiebre desaparecía, para luego reaparecer cuando terminaba la obra. Este es un trabajo como para el Borda. Hay que conservar la salud, si no es imposible, directamente.
- ¿Qué proyectos estás encarando ahora?
- Estoy trabajando con esta obra, tenía propuestas para la televisión, incluso una participación en "Dulce amor", pero cuando uno está de gira no se puede. Luego veremos cómo sigue, pero hay que entender que salir de gira no es dar un paseo. Uno termina una función y tenés que subirte a un micro y recorrer a veces 700 kilómetros, con las distancias que tiene nuestro país, que no son nada cortas.
- ¿Te gusta la televisión de este año?
- Tenemos muy buena ficción, está fuerte. Creo que la televisión argentina es una de las mejores del mundo, porque las de otros países son muy elementales. Aquí se hace televisión para la televisión. En otros países, hacen filmes que pasan por la televisión, y no es lo mismo, por supuesto.
-¿Y Marcelo Tinelli?
- Hay que comprender que es un show. En la televisión debe haber de todo para que la gente pueda elegir... Y ahora se puede elegir.